lunes, 16 de junio de 2014

La explotación ilegal de los fosfatos del Sáhara Occidental proporcionó a Marruecos 330 millones de dólares en 2013

El Sáhara español (Wikipedia)

Las exportaciones de fosfatos de los yacimientos del Sáhara Occidental proporcionaron a Marruecos en 2013 unos 330 millones de dólares, según cálculos de Western Sahara Resource Watch (WSRW), organización que recalca la ilegalidad de la explotación de estas minas según las Naciones Unidas.
La red internacional Western Sahara Resource Watch (WSRW) ha publicado  un informe detallado de todos los clientes, cantidades, importes y envíos de las exportaciones que hace Marruecos de la roca fosfórica del Sáhara Occidental, que en 2013 alcanzaron 2,2 millones de toneladas, por un valor estimado de 330 millones de dólares.
El informe se basa en el rastreo y análisis de 98 graneleros que llegaron al puerto de El Aaiún en 2012 y 2013, indica en su página web esta red internacional de organizaciones y activistas de más de 40 países, que investigan y realizan campañas hacia empresas que colaboran con intereses de Marruecos en los territorios del Sáhara Occidental que ocupó a finales de 1975.
Las compras de la producción extraída del Sáhara Occidental en 2013 las efectuaron doce importadores -diez conocidos y dos aún desconocidos-  de diez países. Sólo las empresas PotashCorp (EEUU) y Lifosa (Lituania) suman un 50% de todas las adquisiciones.
En 2013 se exportaron 2,2 millones de toneladas, por un valor estimado de 330 millones de dólares, transportadas en 48 graneleros, lo que supone un incremento de 400.000 toneladas con respecto a 2012.
WSRW indica que la roca fosfórica es explotada ilegalmente por el Gobierno de Marruecos, que ocupó “salvajemente” el Sáhara Occidental, y que “las exportaciones son la principal fuente de ingresos que consigue de los territorios ocupados”.  “Representantes –señala- de los saharauis han sido claros y firmes en contra de este comercio, tanto ante la ONU, como en general, como frente a determinadas empresas”.
De las diez compañías identificadas como importadoras de fosfatos en 2013, seis figuran en los mercados internacionales de valores o son participadas mayoritariamente por empresas que sí forman parte de la bolsa internacional. Cuatro de ellas han sido objeto de listas negras por inversores éticamente comprometidos, que alegan  los derechos humanos o la ley internacional contra este tráfico.
De las otras cuatro compañías no registradas en los mercados de valores, dos son cooperativas de granjeros en Nueva Zelanda, mientras que las dos últimas pertenecen total o parcialmente al Gobierno de Venezuela.
Además de nombrar a las compañías involucradas y de evaluar el importe de sus compras, el informe identifica también a los potenciales compradores, así como a una “lista verde” de empresas que, habiendo pertenecido a este negocio, ya no participan en él.
WSRW ha hecho un llamamiento “a todas las compañías implicadas en este negocio para que cesen inmediatamente sus compras de fosfato del Sáhara Occidental hasta que se encuentre una solución al conflicto” y pide “compromiso a los inversores o que retiren sus inversiones mientras no se adopten las medidas oportunas”. A Naciones Unidas requiere la creación de una Administración que controle o administre los recursos naturales y los ingresos que proporcionen “en espera de la autodeterminación del pueblo saharaui”.
Explotar los recursos naturales del Sáhara Occidental es ilegal
Destaca WSRW que en un dictamen emitido en 2002 por el Subsecretario General para Asuntos Jurídicos de las NU, la explotación de recursos naturales en territorios colonizados, en concreto el Sáhara Occidental, fue declarada ilegal si no era en beneficio de los ciudadanos del territorio; recuerda que la reivindicación de soberanía de Marruecos sobre la excolonia española no ha sido reconocida por ningún estado ni por la ONU y que sus pretensiones fueron rechazadas por la Corte Internacional de Justicia.
Las  reservas de fosfato, un componente vital de los fertilizantes, del Sáhara Occidental fueron descubiertas en 1947,  a 130 kilómetros al sudeste de El Aaiún, en Bucraa. En julio de 1962 se fundó la Empresa Nacional Minera del Sáhara, propiedad del Instituto Nacional de Industria (INI) y en mayo de 1968 pasó a llamarse Fosfatos de Bucraa S.A.  Tras los acuerdos de Madrid, por los que fue entregado el Sáhara a Marruecos y Mauritania,  España conservó el 35 por ciento  de las acciones, que vendió en 2002.
Cuando Marruecos se adueñó del Sáhara Occidental pasó a “detentar las mayores reservas de fosfato del mundo y a ser el tercer productor de fosfatos mundial”, indica Western Sahara Resource Watch. Los yacimientos, controlados por el Office Chérifien des Phosphates SA (OCP), la compañía nacional de fosfato marroquí, son una mina gigantesca, a cielo abierto, donde la roca de fosfato es cargada sobre la cinta transportadora más larga del mundo, más de 100 kilómetros, que la deposita en un muelle cercano al puerto de El Aaiún.
Después de conocerse el informe de WSRW el Gobierno de la Republica Árabe Saharaui Democrática (RASD), a través de su ministro de Asuntos Exteriores, Mohamed Salem Uld Salek, se ha dirigido al Gobierno de Nueva Zelanda para que ponga fin a la importación de fosfato saharaui por parte de empresas neozelandesas, informa la agencia SPS.
En una carta enviada por el jefe de la diplomacia saharaui a su homólogo neozelandès,  Hon Murray McCull, le señala que entre 2012 y 2013 empresas de su país han importado 660 toneladas de roca fosfórica del Sáhara Occidental por valor de 111 millones de dólares que han ido a las arcas del gobierno marroquí y pide que cese la compra de fosfatos al constituir una  violación de la legalidad internacional.

No hay comentarios:

Publicar un comentario