lunes, 16 de junio de 2014

Desde Afganistán a Irak: La colaboración de Estados Unidos con Al Qaeda

Las hordas salafistas que se desplazan a Bagdad no son más que un ejército secreto y especializado de terroristas financiados, armados y apoyados por Arabia Saudita, la OTAN, y el califato suní de Irak y el Levante.
Conocidos igualmente como el Estado Islámico de Irak y el Levante (ISIL), el califato y sus amigos de Riad y Doha han trasplantado decenas de miles de sangrientos jihadistas paramilitares desde los campos de combate de Siria, hasta el territorio iraquí. Para las monarquías fosilizadas de Arabia Saudita y Qatar, el objetivo es propagar la versión perniciosa del Islam suní, venciendo así a sus rivales históricos, los shiitas, mientras los poderes financieros de Occidente juegan a la división y a la conquista, técnicas empleadas hace mucho por el imperio británico.
El imperio británico conquista Medio Oriente
F. William Engdahl y otros historiadores han mostrado cómo el imperio británico conquistó despiadadamente al Medio Oriente árabe, una iniciativa que comenzó cuando se percató de que el petróleo eclipsaría al carbón como la fuerza de energía dominante en el siglo 20. En tanto la Primera Guerra Mundial sucumbía Europa, los británicos trabajaron con los franceses, los italianos y los rusos para limpiar la región de los otomanos turcos que habían disfrutado su control durante siglos.
Las fronteras impuestas después de la guerra crearon los estados artificiales de Jordania, Siria, el Líbano, Irak y Kuwait. Los británicos fomentaron y dirigieron una revuelta en contra de los otomanos durante la guerra. Uno de los líderes seleccionados por Inglaterra fue Ibn Saud, el líder de la secta tribal wahabita en Arabia central que compró el apoyo de los beduinos con dinero británico. En 1925, bajo la bendición y el dinero inglés, Saud derrocó al Príncipe Hijaz y, para 1932, el Reinado de Arabia Saudita fue establecido. Luego de la Segunda Guerra Mundial y el masivo flujo de dinero de corporaciones petroleras occidentales, la Casa de Saud comenzó a exportar el wahabbismo, una versión austera del islam suní fundado por Ibn Abd al-Wahhab. En 2013, gobiernos de todo el mundo, incluyendo el Parlamento Europeo, consideraron el wahabismo como la principal fuente de terrorismo islámico.
Los británicos y poderes mundiales entendieron que el radicalismo islámico podía ser efectivamente explotado para controlar a los musulmanes, según escribe Said K. Aburish, autor de A Brutal Friendship: The West and the Arab Elite.
Afganistán, Osama Bin Laden y Al Qaeda
Para finales de la década de 1970, después de esforzarse por reprimir el nacionalismo árabe en respuesta a la colonización europea, Estados Unidos y el ejército e inteligencia paquistaní usaron – con la fachada del Banco de Crédito y Comercio Internacional (BCCI) – a radicales sunitas para expulsar a la Unión Soviética de Afganistán. “Hoy se entiende, en lo general, que el radicalismo islámico recibió su impulso más grande como resultado de la exitosa jihad de los muyaidines en contra de las fuerzas soviéticas, y cuando los soviéticos se retiraron del territorio afgano a comienzos de 1989, el país quedó con decenas de miles de mercenarios islámicos que voltearon su atención a Occidente”, escribe Peter D. Goodgame en su libro, The Globalists and the Islamists: Fomenting the “Clash of Civilizations” for a New World Order.
La CIA, en colaboración con el ISI paquistaní, organizó a los muyaidines afganos, una coalición de combatientes tribales, para combatir a los soviéticos. Los “árabes afganos” y Osama Bin Laden fueron sumamente importantes en este proceso. Luego del retiro de los soviéticos, Bin Laden y “Al Qaeda”, el grupo terrorista acuñado por la base de datos de mercenarios de los muyaidines, establecerían un punto de apoyo en Afganistán y declararían la jihad en contra del “Gran Satanás”: Estados Unidos. Junto con Al Qaeda, la colaboración entre la CIA y el ISIprodujo al talibán, un grupo consistido en veteranos de la guerra civil afgana que apoyaban la versión regional del wahabismo exportada por la inteligencia paquistaní y Arabia Saudita.
Estados Unidos y sus amigos europeos de la OTAN han instrumentalizado el terrorismo de Al Qaeda para lograr varios objetivos políticos, especialmente, socavar a gobiernos desfavorables y desestabilizar a estados islámicos junto a la periferia de la ex Unión Soviética, resaltando entre ellos Chechenia. Durante la ocupación estadounidense de Irak, varios grupos alineados con e inspirados por Al Qaeda contribuyeron al pretexto requerido por Estados Unidos para intervenir y establecer bases militares en dicho país. La colaboración estadounidense-británica en la “insurgencia” liderada por Al Qaeda y otros grupos sunitas se volvió evidente cuando soldados británicos fueron atrapados haciéndose pasar por árabes cuando disparaban contra iraquíes en la ocupada ciudad de Basra, en el sur de Irak, en 2005.
El periodista de investigación ganador del Premio Pultizer, Seymour Hersh, escribió en 2007 que el gobierno de Bush se alineó con elementos radicales sunitas en Irak. Para instituir lo que la Secretaria de Estado Condoleezza Rice describió como una nueva política, “las operaciones clandestinas (fueron) mantenidas en secreto, en algunos casos, dejando la ejecución o financiación a los sauditas, o encontrando maneras de evitar el proceso normal de apropiaciones (destinación de fondos) del Congreso”, explicó Hersh, citando fuentes del gobierno.
La magnificación de Al Qaeda en Libia
Durante los esfuerzos para derrocar a Libia y a su líder Muammar Gaddafi en 2011, se volvió evidente que Estados Unidos y la OTAN estaban apoyando, financiando y armando a paramilitares comprometidos con Al Qaeda y la agenda wahabista radical de la Ley Sharia.
Estados Unidos cambió de bandos en la guerra contra el terrorismo con lo que hicimos enLibia, facilitando a sabiendas la provisión de armas a conocidas milicias y figuras de Al Qaeda”, declaró Clare López, un funcionario de la CIA, al periódico británico The Daily Mail en abril, tres años después de la caída del gobierno de Libia y la muerte de más de 30 mil libios. El país se ha convertido ahora en un clásico estado fallido, según lo planeado, con facciones rivales involucradas en abiertas batallas callejeras y grupos jihadistas lanzando ataques contra el Parlamento en Trípoli.
Siria: Estados Unidos colabora directamente con Al Qaeda
El secreto mejor guardado del escándalo de Bengasi, al menos en lo que concierne al Congreso, es la operación de tráfico de armas de la CIA en dicha región, a los afiliados de Al Qaeda que combaten para derrocar a Bashar Al Assad en Siria. El apoyo estadounidense a varios grupos inspirados por Al Qaeda como Al Nusra e ISIL, directa o indirectamente, es un hecho públicamente reconocido.
The New York Times informó que una célula de 50 hombres ‘rebeldes’ entrenados y armados por la CIA y fuerzas especiales de Estados Unidos está por meterse a Siria a través de la frontera con Jordania esta semana, para comenzar a combatir a las fuerzas de gobierno, una iniciativa que debería levantar preocupación, considerando que las fuerzas rebeldes ‘moderadas’ han sido completamente infiltradas por terroristas vinculados a Al Qaeda”, escribió Steve Watson en septiembre de 2013.
El mismo mes, según The Washington PostEstados Unidos anunció descaradamente que estaba armando a Al Qaeda y enviando vehículos y munición a grupos rebeldes. “Hemos vuelto al punto de partida desde perseguir a Al Qaeda, a respaldarlo indirectamente”, señaló un funcionario de gobierno citado por el periodista Bill Gertz, luego de que el gobierno de Obama prometiera en junio del año pasado que aumentaría el envío de las armas.
Conquista y división de estados fallidos
Tony Cartalucci documenta cómo el ISIL, inspirado por Al Qaeda y presuntamente no alineado más a él, es un producto de la OTAN y Arabia Saudita que data del año 2007, cuando legisladores estadounidenses y sauditas buscaron activar una guerra sectaria en toda la región para purgar la influencia iraní en Medio Oriente, extendiéndose por sus fronteras con Siria eIrakel Líbano por el oeste y a través de la costa del Mediterráneo. ISIS ha sido entrenado, armado y financiado por una coalición de estados de la OTAN y el Golfo Pérsico dentro de las fronteras de Turquía (un territorio de la OTAN), y ha lanzado invasiones por el norte de Siria contando, en ocasiones, con la artillería y cobertura aérea de Turquía. El ejemplo más reciente de lo anterior es la invasión realizada a la región de Kasab, en la provincia de Latikia, en el noroeste de Siria.
Hersh escribe:
“Para socavar a Irán, que es predominantemente shiita, el gobierno de Bush ha decidido, en efecto, reconfigurar sus prioridades en Medio Oriente. En el Líbano, la administración ha cooperado con el gobierno de Arabia Saudita, que es sunita, en operaciones clandestinas que pretenden debilitar a Hezbolá, la organización chiita respaldada por IránEstados Unidostambién ha tomado parte en las operaciones clandestinas dirigidas a Irán y a su aliado Siria. Un producto derivado de estas actividades ha sido el refuerzo de grupos extremistas sunitas que adoptan una visión militante del Islam y son hostiles hacia Estados Unidos y simpatizantes de Al Qaeda”.
Según Cartalucci, la embestida sunita en Irak tiene el objeto de justificar la intervención de la OTAN en Siria y acabar el estancamiento de dicho cambio de régimen.
Publicado enhttp://www.elespiadigital.com/index.php/noticias/geoestrategia/5797-desde-afganistan-a-irak-la-colaboracion-de-estados-unidos-con-al-qaeda-

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