lunes, 16 de junio de 2014

Los wahabitas se lanzan a una guerra de religión en Irak mientras crece el temor en los mercados financieros por el petróleo

Los mercados financieros están muy pendientes estos días del conflicto iraquí. El petróleo continúa subiendo después de que la Casa Blanca haya indicado que los Estados Unidos se están preparando para volver a emprender acciones militares en Irak. Esta nueva incursión tendría como objetivo ayudar al gobierno local de Bagdad en su lucha contra el avance de los insurgentes.
El presidente Barack Obama está valorando la posibilidad de un ataque aéreo ante el impulso de los militares sunitas que ya se han apoderado de varias ciudades importantes en los últimos días. Por su parte, Irán ya ha comenzado a ayudar a los chíitas,
Irak se encuentra al borde de la guerra civil después de que fuerzas kurdas hayan tomado el control de Kirkuk, una ciudad capital de la provincia y el centro de producción de petróleo en el norte del país. Esta medida llegó como respuesta a la invasión por parte de los militares sunitas de las inmediaciones de Mosul, la segunda ciudad más grande del país. Además, han amenazado Bagdag y también con tomar ciudades consideradas sagradas por los chiítas, como Karbala y Najaf, que representan el 60% de la población de Irak y domina el gobierno iraquí.
Irak es el octavo mayor productor mundial de petróleo y ocupa el segundo puesto en la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), sólo por debajo de Arabia Saudí. La producción del país pareció recuperarse y llegó hasta los 3,6 millones de barriles diarios en el pasado mes de febrero, su nivel más alto en más de 30 años. Sin embargo volvió a caer de nuevo y en mayo se registraron 3,3 millones de barriles.
El crecimiento de su producción ha significado un hecho positivo para los productores de petróleo como Libia, que intentan volver a la normalidad entre la oleada de violencia y caos. Pero los enfrentamientos arrojan grandes dudas sobre el objetivo del gobierno para aumentar la producción a 4 millones de barriles por día a finales de este año y hasta 7 millones de barriles diarios en 2016, según los economistas de Capital Economics. Un aumento sostenido de los precios del petróleo sería inoportuno para la recuperación de la economía mundial.
Teniendo en cuenta el tamaño de Irak, una interrupción importante en su producción posiblemente podría desencadenar un aumento importante en los precios del petróleo, según los analistas. El temor generalizado en el mercado del petróleo es que el conflicto se extienda a las principales zonas de producción, en el sur del país.
Mientras tanto, la mayor refinería de Irak, situada en al norte de Irak, en Baijii, permanece bajo el control del gobierno. El ministro de Petróleo iraquí, Abdul Kareem Luaibi, dijo el jueves que las exportaciones de crudo iraquí desde su terminal sur en Basora estaban funcionando a un promedio de 2,6 millones a 2.7 millones de barriles por día.
Fuente: Bolsamanía.
1.700 soldados shiíes ejecutados por el EIIS en Iraq
 
El portavoz del Comité pro-Derechos Humanos de la ONU, Rupert Colville, dijo el viernes que cientos de personas han muerto asesinadas a manos del EIIS después de la toma de Mosul por este grupo. “Hemos recibido informes de la ejecución de soldados del Ejército iraquí durante la captura de Moscul y de 17 civiles en una calle en particular,” dijo Colville citando la misión de la ONU en Iraq
El propio EIIS anunció haber ejecutado 1.700 soldados iraquíes de confesión shií. El grupo difundió imágenes de esa masacre, rápidamente confirmada por el Departamento de Estado en Washington.
Encabezado en el terreno por Abu Bakr al Baghdadi, el EIIS se halla en realidad bajo la autoridad del príncipe saudita Abdul Rahman al Faisal. Gracias a la entrega de nuevo armamento adquirido por Arabia Saudí y al soborno de oficiales y parlamentarios iraquíes, el EIIS ha logrado conquistar la región mayoritariamente sunní del norte de Iraq en una semana.
Por su parte, la comunidad de San Edigio, que promueve el diálogo entre religiones, ha dicho que el EIIS está poniendo en peligro la estabilidad política y social de Iraq al matar a inocentes y destruir centros de culto de distintas religiones, incluyendo mezquitas e iglesias.

La comunidad de San Edigio dijo que la mitad de los 400.000 cristianos iraquíes viven en la provincia de Nínive, tomada por el EIIS, y que “una explosión de violencia extremista está poniendo en riesgo un proyecto de integración religiosa basado en la colaboración entre cristianos y musulmanes.”
Análisis: Kerbala: objetivo real del terrorismo takfiri
Por Yusuf Fernández
Repentina y sorprendente. Éstas son algunas de las palabras que se han usado para describir la caída de Mosul, la segunda ciudad de Iraq, en manos del EIIS o Daesh (en lengua árabe).
Muchos se preguntan como fue posible que el EIIS se apoderara en un solo día de la provincia de Nínive y de partes de la de Salahuddin y Kirkuk.

Sin embargo, el avance rápido del EIIS en Iraq podría acabar convirtiéndose paradójicamente en un error fatal para los grupos takfiris por diversos motivos:

En primer lugar, la reacción del gobierno iraquí ha sido rápida, una vez asumido el desastre, que el propio primer ministro iraquí, Nuri al Maliki achacó a un “complot”. Él prometió castigar a los responsables del mismo y a los jefes militares y civiles que huyeron de Mosul dejando la ciudad en manos del EIIS. El Ejército iraquí tomó la iniciativa el jueves y rechazó dos ataques contra Samarra y Baiyi y recuperó Tikrit y la parte norte de la provincia de Kirkuk. Maliki prometió asimismo armar a un ejército de voluntarios para hacer frente al EIIS.

La reacción internacional fue asimismo rápida. Siria e Irán ofrecieron su colaboración a Iraq. El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, pidió ayuda para el gobierno iraquí. EEUU también calificó de “muy seria” la situación en Iraq y mostró su disposición a prestar a Iraq “toda la ayuda necesaria”, incluyendo, en primer lugar, el envío de armas.

La ofensiva del EIIS llevará probablemente a limar las diferencias entre las fuerzas políticas iraquíes, en especial los grupos shiíes, que podrían ahora unirse en torno a la figura de Maliki. Esta unión ha recibido ya el apoyo de la más alta instancia religiosa shií en Iraq, el Ayatolá Ali Sistani, que ha pedido explícitamente un apoyo al Ejército iraquí.

El resultado positivo en relación a esta escalada puede ser el de crear un consenso a nivel regional sobre el peligro que entraña el terrorismo takfiri. Si tal consenso se logra será imposible que Siria quede al margen del mismo. El mismo enemigo terrorista que invade ahora Iraq es el mismo que lucha contra el gobierno sirio. En este sentido, resulta estúpida y peligrosa la diferenciación que realizan algunos países occidentales de condenar el terrorismo en Iraq y apoyarlo en Siria, máxime teniendo en cuenta que el presidente Bashar al Assad y el Ejército sirio son los principales baluartes que impiden que la marea terrorista se expanda por toda la región.

En segundo lugar, la actuación del EIIS ha llevado a que una movilización kurda. Las provincias de Nínive, Salahuddin y Kirkuk son fronterizas con el territorio del gobierno autónomo del Kurdistán iraquí y esto ha llevado a los kurdos a desplegar sus fuerzas para defender su territorio.

Kerbala y Bagdad amenazados
Los terroristas el EIIS no ocultan que su lucha es sectaria. Sus objetivos son el provocar una guerra confesional en Oriente Medio atacando los sitios shiíes más sagrados -las ciudades de Kerbala, Nayaf y Samarra-, donde se encuentran los Mausoleos de los Imames shiíes, además de la capital, Bagdad. En esta ofensiva participan no sólo los militantes takfiris, sino los restos del aparato de seguridad de Saddam Hussein, incluido el vicepresidente de Iraq durante aquel tiempo, Izzat al Duri. También hay rumores de que oficiales de los Fedayin de Saddam han vuelto de sus exilios en Qatar y Yemen para tomar parte en la ofensiva.

La amenaza contra los lugares sagrados llevará también a una movilización de los shiíes en Iraq, que recuerdan la invasión de Kerbala por parte de los seguidores de Muhammad ibn Abdul Wahhab, el fundador de la corriente wahabí, en 1.802, que causó la muerte de sus habitantes y el saqueo de la ciudad. Esto también puede llevar al incremento del número de shiíes iraquíes dispuestos a participar en la defensa de Siria, donde varios centenares de ellos han luchado en los pasados meses.

El objetivo último de la ofensiva de los wahabíes y sus patrocinadores es la destrucción de la escuela shií y sus principales símbolos y lugares. Sin embargo, el EIIS puede haber dado un paso fatal y despertado la conciencia del pueblo iraquí y los pueblos de la región ante el peligro real del terrorismo takfiri, que supone una amenaza indistinta para todos ellos. No obstante, sin una acción internacional firme dirigida a penalizar a los patrocinadores del terrorismo internacional, y en primer lugar a Qatar y Arabia Saudí, no será posible devolver la estabilidad a la región y derrotar total y definitivamente a dicho fenómeno.

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