domingo, 6 de julio de 2014

El tablero de ajedrez: las relaciones USA-Rusia desde la Perestroika a la crisis de Ucrania. Parte I

Por Carlos Márquez
Ronald Reagan y Mijaíl Gorbachov
DE LA DESINTEGRACION DE LA URSS A LA GUERRA DE SIRIA
La Perestroika y la Desintegración de la Unión Soviética.
En 1985, el recién elegido Secretario General del Politburó, Mijail Gorbachov, decidió poner en práctica una reestructuración de la economía de la URSS para sacar al país de la grave crisis económica en la que se encontraba inmersa e impulsar su desarrollo. La perestroika iba complementada por la glásnost, una política de apertura hacia los medios de comunicación, con transparencia informativa, permitiendo la libertad de expresión y de opinión, al contrario que en la etapa anterior, caracterizada por la represión hacia los críticos al sistema. En política exterior, Gorbachov tendió a la negociación de la reducción de armamento y a la pacificación de las relaciones internacionales, retirando las tropas soviéticas en Afganistán y recibiendo en Moscú al presidente estadounidense Ronald Reagan. En agosto de 1991, se intentó un golpe de estado por parte de la línea dura del régimen contra Gorbachov. El golpe falló y dio como resultado la expulsión del Partido Comunista y la reafirmación política de Boris Yeltsin, entonces presidente de la República Rusa. Este evento fue seguido por la secesión de las republicas bálticas de Estonia y Letonia (Lituania ya se había declarado independiente en 1990). Las 12 repúblicas restantes se separaron formalmente el 26 de Diciembre de 1991 y la Unión Soviética desapareció. El día anterior Mijail Gorbachov había dimitido.
El fin de la Guerra Fría y del Pacto de Varsovia.
Los encuentros entre Mijail Gorbachov y Ronald Reagan a mediados de los 80 (Ginebra 1985, Reykjavik 1986, Washington 1987, Moscú 1988, Nueva York 1989), condujeron a la firma de una serie de tratados:

  1. El Tratado Sobre Fuerzas Convencionales en Europa firmado en 1990 por 22 estados pertenecientes tanto a la OTAN como al Pacto de Varsovia.
  2. El Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (START) firmado bilateralmente por los Estados Unidos y la Unión Soviética en Julio de 1991.
Coincidiendo con la perestroika, las poblaciones de Hungría, Checoslovaquia, Albania, Alemania del Este, Polonia, Rumania y Bulgaria destituyeron a sus gobiernos comunistas entre 1989 y 1991. El presidente checoeslovaco, Vaclav Havel, finalizó formalmente la existencia del Pacto de Varsovia en Julio de 1991. El fin de la guerra fría, simbólicamente, se produjo por la caída del muro de Berlín en 1989.
El Avance de la OTAN hacia el Este de Europa
El Presidente George H. W. Bush había prometido a Mijail Gorbachov que, si los soviéticos rompían la Unión Soviética y disolvían el Pacto de Varsovia, entonces la OTAN no se movería a ninguna de las anteriormente republicas soviéticas. Esto aseguraría que la OTAN no rodeara a Rusia. Entre 1999 y 2004 los anteriores miembros del Pacto de Varsovia (exceptuando Albania) y los tres estados bálticos (anteriormente republicas de la URSS) entraron a formar parte de la OTAN en contra de lo acordado. Asimismo, nuevas bases americanas han sido instaladas en Bulgaria y Kosovo.
En 2002, Estados Unidos entabló negociaciones con Polonia y otros países europeos para el establecimiento de una base con capacidad de interceptación de misiles de largo alcance (Sistema de Defensa de Misiles). El presunto motivo era proteger a Europa y Estados Unidos de misiles lanzados desde África y Oriente Medio. En 2007 se empezaron a formalizar las negociaciones para el emplazamiento del Sistema de Defensa de Misiles tanto en Polonia como en la República Checa. Ello motivó que Rusia amenazara, por un lado, con retirarse del Tratado Sobre Fuerzas Convencionales en Europa como, por otro lado, emplazar baterías de misiles Iskander en el enclave de Kaliningrado, situado entre Polonia y Lituania. El Tratado quedó en suspenso desde Julio de 2007.
Entendiendo la Política Exterior Norteamericana: El Excepcionalismo Americano y el PNAC
Durante los últimos dos siglos americanos prominentes han descrito a los Estados Unidos como un “Imperio de Libertad”, “la última y mayor esperanza de la tierra”, “la nación indispensable” o “el líder del mundo libre. La mayor parte de las afirmaciones del “excepcionalismo americano” presumen de los valores superiores de América, de su sistema político y de su historia única que merecen el respeto y la admiración del mundo. Como puntualizó Barack Obama, en su ultimo discurso, ante los cadetes de la academia de West Point: “el excepcionalismo Americano es una doctrina que justifica cualesquiera actos que Washington realiza merced a su superior estatura moral”.
El Proyecto para el Nuevo Siglo Americano (PNAC) es un think-tank neocon creado en Washington en 1997 con el objetivo de promocionar "el liderazgo mundial de Estados Unidos”. Entre los fundadores se encontraban políticos republicanos que posteriormente entrarían a formar parte del gobierno de George H. Bush en el año 2000: Dick Cheney (vicepresidente), Donald Rumsfeld (Secretario de Defensa), Richard Perle (asesor presidencial) y otros miembros del ejecutivo como Paul Wolfowitz.
La ideología del PNAC puede ser fácilmente visualizada leyendo el manifiesto secreto titulado Strategy, Forces and Resources for a New Century publicado en el año 2000. En este documento se establecen las bases de lo que America necesitaría para crear su visión de un nuevo Imperio Global:
1) Construcción de bases permanentes en el sur de Europa, sureste de Asia y en el Oriente Medio.
2) Modernización de las fuerzas de Estados Unidos, incluyendo incrementos de las capacidades de los aviones de combate, de los submarinos y de las flotas de superficie.
3) Desarrollo  y emplazamiento de un sistema global de defensa de misiles y el desarrollo estratégico del dominio total del espacio.
4) Control del Ciberespacio.
5)  Incrementar el gasto defensivo hasta un 3,8 por ciento del producto interior bruto.
El 9/11 y la Guerra de Irak y Afganistán
Las invasiones de Irak y Afganistán fueron planeadas y preparadas con anterioridad a los sucesos del 11 de septiembre de 2001, con el motivo aparente de ganar una ventaja geoestratégica y apropiarse de los recursos naturales de petróleo y gas de la zona. Los arquitectos del manifiesto Strategy, Forces and Resources for a New Century, manifestaban que el pueblo Americano podría ser reluctante a pagar el precio que se requeriría para que Estados Unidos consiguiera la hegemonía global, la dominación total del espectro militar y la imposición de un nuevo orden en Oriente Medio. Por ello la deseada transformación podría llevar largo tiempo, en ausencia de un evento catastrófico que pudiera catalizar la situación, como había ocurrido trás el ataque a Pearl Harbor en la Segunda Guerra Mundial.
Los sucesos del 11 de septiembre fueron un nuevo Pearl Harbor destinado a cambiar la orientación de la opinión pública americana y del Congreso hacia una política beligerante y militarista encaminada supuestamente a la lucha contra el terrorismo. Un atentado de falsa bandera, según muchos autores y, para otros, al menos, la excusa perfecta para desarrollar en la práctica el manifiesto.
Estados Unidos Sigue Tensando la Cuerda Contra Rusia: Las Revoluciones de Colores y la Guerra de Georgia
A partir del año 2000, los Estados Unidos y sus aliados de la OTAN organizan y financian, a partir de ONGs, grupos de oposición en varios países de Europa Central y del Este para promover cambios democráticos de régimen. Estas organizaciones están financiadas por millonarios como George Soros o por la CIA, como el USAID. Son las denominadas Revoluciones de Colores; la primera de las cuales afectó a Serbia (aliado estratégico de Rusia en los Balcanes) que condujo a la caída de Slobodan Milosevic. A continuación, los activistas de las agencias occidentales de ayuda y sus financiadores, movieron sus recursos a la antigua República Soviética de Georgia, donde la Revolución de las Rosas reemplazó al presidente Eduard Shevardnadze, en 2003, por un presidente más pro-occidental, Mijeil Saakashvili, un protegido de George Soros. La siguiente Revoluciónla Naranja, tuvo lugar en Ucrania y elevo al poder a Víktor Yushchenko. El siguiente paso fue el fallido intento de derrocar al líder bielorruso Alexander Lukashenko en las elecciones de 2006.
Cuando la Unión Soviética se colapsó y la República de Georgia se declaró independiente, las regiones de Osetia del Sur y Abjasia se declararon a su vez independientes de Georgia, lo que condujo a un conflicto entre ellas y el estado central. La tensión se redujo tras la presencia de observadores de paz rusos en las dos regiones. La llegada de Mijeil Saakashvili al poder desplazó los lazos que Georgia mantenía con Moscú hacia Washington. Asesores militares norteamericanos se desplazaron a la zona para entrenar al ejército georgiano. En abril de 2008. el presidente George H. Bush declaró su apoyo pleno a la entrada de Ucrania y Georgia en la OTAN. En agosto de 2008, la guerra se desató. Georgia declaró que había respondido a un ataque por parte de los separatistas de Osetia del Sur, apoyados por elementos rusos. Sin embargo, observadores independientes de la OSCE (Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa) refutaron la declaración georgiana y manifestaron que el ejército georgiano había atacado a la capital de Osetia del Sur, Tsjinval, con fuego de artillería y cohetes, matando a civiles y a observadores de paz rusos. Putin respondió enviando al ejército ruso, en una confrontación que duró cinco días, en la cual el ejército georgiano fue completamente derrotado. Una semana después de finalizar los combates, Condoleezza Rice, Secretaria de Estado del Gobierno de George H. Bush, declaró que su gobierno no apoyaría la entrada de Georgia en la OTAN. Aunque la entrada de Ucrania y Georgia quedó en un compás de espera, Estados Unidos ha seguido rearmando y entrenando al régimen de Georgia.
El Mapa de Carreteras a Irán pasa por Siria: Obstáculo Rusia.
Entre los objetivos establecidos en el manifiesto Strategy, Forces and Resources for a New Century la dominación total de Oriente Medio era crucial. Un cambio de régimen en la República Islámica Chiíta de Irán era y es indispensable para, por un lado, apropiarse de sus vastos recursos y, por otro, para contrarrestar su ambición nuclear. Irán es una potencia regional considerada hostil por Estados Unidos, la OTAN, las monarquías del Golfo Pérsico e Israel. Sus únicos aliados son Siria y Rusia. La única base naval que Rusia mantiene fuera de su territorio, en el Mediterráneo, se encuentra en Tartús, en Siria.
Siria es una republica árabe cuyo gobierno es alauita, una rama del chiísmo, y cuyo presidente es Bashar al-Asad. La destrucción del gobierno sirio permitiría a su vez el cambio de régimen en Irán y que la milicia chiíta de Hezbolla, establecida en el Líbano, no contara con apoyosHezbolla es una amenaza de máximo nivel para la seguridad de Israel. La operación para derrocar a Bashar al-Assad se baso en un gran engaño prefabricado que había dado excelentes resultados en otros países árabes. Hablamos de lo que se denomina genéricamente como Primavera Árabe.
La Primavera Árabe es un término acuñado para definir una serie de protestas y manifestaciones que se han extendido en el mundo árabe desde 2010 y cuyo fin aparente sería el cambio de regímenes autoritarios en esos países por otros regímenes más democráticos. La dinámica del proceso parece haberse reproducido en determinados países como Líbia y Siria: protestas callejeras pacíficas y espontáneas que son duramente reprimidas por el régimen y aparición desde la nada de grupos de freedom fighters (luchadores por la libertad) bien pertrechados y entrenados que intentan desbancar al régimen. Cuando se rasca la superficie, que subyace en estos freedom Fighters, se ve que están financiados por grupos externos de diversa índole de un modo muy similar a lo acontecido con las Revoluciones de Colores. En este caso los fondos redireccionan directamente hacia las monarquías del Golfo Pérsico. En el caso de Libia este levantamiento popular condujo a la caída y muerte de Muamar el Gadafi, gracias al apoyo que los freedom fighters recibieron de la OTAN, al crearse una zona de exclusión aérea, que permitió el avance de estos grupos hacia Trípoli y la caída del gobierno. Curiosamente, las protestas, que también tuvieron lugar en las monarquías del Golfo, no tuvieron ninguna repercusión, ni dieron lugar a ningún cambio significativo.
En el caso de Siria las cosas no han sido tan simples. El avance de los grupos anti-Asad se vio frenado por la superioridad del ejército sirio, que en algunas zonas estaba apoyado por las milicias chiítas de Hezbolla. Los rebeldes (Ejercito Sirio Libre, Frente Islámico, Frente Al Nusra, entre otros) están financiados principalmente por las monarquías del Golfo Pérsico, Estados Unidos y Gran Bretaña. A partir del inicio de las hostilidades, un gran número de combatientes islamistas han sido reclutados, en todas las partes del mundo, para la yihad contra Bashar al-Asad. Estos freedom fighters están siendo entrenados por especialistas de Estados Unidos y Gran Bretaña en campos de entrenamiento de Jordania y Turquía, desde donde también se introducen las armas en territorio sirio, que son financiadas por las monarquías del Golfo Pérsico, Estados Unidos, Gran Bretaña e Israel. Estados Unidos acusó al régimen de Bashar al-Assad de haber utilizado armas químicas contra su propia población, como excusa para crear una zona de exclusión aérea y bombardear objetivos estratégicos del ejército sirio, por motivos humanitarios (la acusación se demostró que era falsa). Tanto Rusia como China vetaron en el Consejo de Seguridad de la ONU la creación de una zona de exclusión aérea y la posibilidad de bombardeos contra Siria. Al final Estados Unidos y Rusia llegaron a un acuerdo por el cual Bashar al-Asad desmantelaría su arsenal de armas químicas bajo supervisión internacional. Actualmente el ejército sirio ha hecho grandes avances recuperando gran parte del territorio aunque una nueva amenaza ha aparecido, el ISIS (Estado Islámico de Irak y Levante) que amenaza las fronteras de Siria desde el Norte de Irak.  Las fuerzas del ISIS han hecho grandes avances hacia el sur de Irak en las últimas semanas y se encuentran a las puertas de Bagdad.
Publicado en: Elespiadigital.com

1 comentario:

  1. Salvo el comienzo en todo lo concerniente a Gorbachiov (después de todo el daño que le hizo a la URSS, y de forma indirecta al izquierdismo mundial, mi teoría es que él, así como su camarilla, formaban parte de las Stay Behind, o Quinta Columna, que Occidente consiguió infiltrar en las altas esferas de la URSS para su destrucción desde dentro, el primer y gran éxito de una revolución de color, que se extendieron al resto de las repúblicas populares del este, empezando con Polonia y Solidarnosc), en el resto me parece un artículo bien estructurado y desarrollado, lo único no hace mención a la NED, la todopoderosa Agencia de injerencia estadounidense, y otras a su imitación occidentales que están detrás de todas la revoluciones de colores acaecidas en países con gobiernos considerados como hostiles, o ya no útiles, por Occidente, lo único me gustaría encontrar fuentes originales y fidedignas para la información, me refiero a Acuerdos, Archivos, Documentos, Tratados, etc., que demuestren sin ningún género de dudas, lo aquí magníficamente expuesto, así como la participación en dichas conspiraciones, golpes de estado y cambio de gobiernos, de sus distintos actores: Occidente, la OTAN, la SEATO, el G5, las monarquías absolutistas, integristas suníes, petroleras árabes del Golfo, el estado sionista de Israel, Turquía, Jordania, etc.
    Todavía pulula mucho tonto útil que no se cree nada que pueda contradecir sus convicciones construidas en base a la información proveniente de los sistemas educativos y los medios de comunicación, que creo que sólo nos dan una visión sesgada y parcial de los acontecimientos.
    Muchas gracias, y saludos.

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