viernes, 25 de julio de 2014

¿Es el nuevo presidente de la Comisión Europea un troyano al servicio de Estados Unidos?

Por Carlos Márquez
Los 28 líderes del Consejo de la Unión Europea (con la excepción del británico David Cameron y del húngaro Viktor Orban) votaron el 27 de junio a favor de proponer a la eurocámara a Jean-Claude Juncker como nuevo presidente de la Comisión Europea. El 14 de Julio el parlamento europeo deberá ratificar su elección. Sin embargo, el pasado de Juncker no parece hacerle merecedor de ser el hombre con más poder dentro de la Unión Europea (UE). El año pasado Juncker, entonces primer ministro de Luxemburgo, tuvo que dimitir tras conocerse un gran escándalo en el cual Marco Mille, jefe de la inteligencia luxemburguesa, secretamente grabó una conversación con Juncker acerca de acciones terroristas del ejercito secreto de la OTAN en Luxemburgo en los años 80.
Los Ejércitos Secretos de la OTAN
Al acabar la Segunda Guerra Mundial y comenzar la guerra fría, los Estados Unidos y Gran Bretaña decidieron la creación de organizaciones secretas paramilitares en los países europeos cuyo cometido era que en caso de invasión de Europa por las fuerzas soviéticas fortalecieran movimientos de resistencia locales y efectuaran actos de sabotaje en los territorios bajo control del enemigo. Por ello se les denominó como Stay Behind Armies (ejércitos detrás de las líneas). Los elementos eran reclutados entre los  segmentos más anticomunistas de la sociedad que incluían a miembros de la extrema derecha y a conservadores moderados que eran entrenados junto a los boinas verdes americanos y los SAS británicos. La CIA y el MI6 les equiparon con armas automáticas, explosivos, municiones y equipos de comunicaciones de alta tecnología, que eran escondidos en zulos en bosques y marismas y en búnkeres subterráneos a lo largo de Europa Occidental. En la mayor parte de los países se hizo con el beneplácito de los gobiernos y de los servicios de inteligencia aunque muchos no lo reconocieron.
Sin embargo, la existencia de estos ejércitos secretos no fue conocida hasta muchos años después cuando a raíz de una serie de atentados terroristas en Italia (entre los que se encuentra la masacre de la estación de Bolonia con 85 muertos y más de 200 heridos), falsamente atribuidos a la extrema izquierda, se demostró que detrás estaba una organización paramilitar denominada Gladio (por la espada corta usada por los legionarios romanos), cuyo objetivo era minar al partido comunista italiano dentro de la opinión pública del país. Fue lo que se conoce como los “años del plomo” con atentados como el de la estación de Bolonia (con 85 muertos y más de 200 heridos), el de Petteano y el de la Piazza Fontana, entre otros. Detrás de la organización Gladio estaban los servicios secretos italianos militares, el SID, y la organización ultraderechista Ordine Nuovo. En 1990, el Primer Ministro Italiano, Giulio Andreotti, declaró públicamente que los servicios de inteligencia militares italianos se habían unido, en 1964, al Comité Aliado Clandestino creado en 1957 por Estados Unidos, Francia, Bélgica y Grecia. Sin embargo, la estructura de Gladio había sido puesta en funcionamiento ya anteriormente entre 1953 y 1958.
 
El Atentado de Bolonia de 1980 efectuado por la red Gladio
En marzo de 2001, el general Giandelio Maletti, exjefe del contraespionaje italiano, dejó entrever que además de la red clandestina Gladio, de los servicios secretos militares italianos y de un grupúsculo de terroristas de extrema derecha, las matanzas que desacreditaron a los comunistas italianos recibieron también la aprobación de la Casa Blanca y de la CIA. Las declaraciones de Andreotti produjeron un inmenso clamor en toda Europa y muchos parlamentos decidieron la creación de comisiones para investigar los Stay Behind en sus países. En Grecia, el anterior Primer Ministro, Andreas Papandreu, informó a la prensa de la existencia de una red Stay Behind que él ordenó disolver en 1984. Parte del parlamento votó a favor de crear una comisión de investigación dirigida especialmente a conocer si la red había estado detrás del Golpe de Estado de 1967, pero la mayoría conservadora la bloqueó. En Alemania también se confirmo la existencia y se demostró que muchos de sus integrantes habían sido exmiembros de las SS. En otros países, también se comprobó la existencia de ejércitos secretos (Francia, Bélgica, Holanda, Portugal, Dinamarca, Noruega y Turquía) e incluso en países “neutrales” como Suiza.
El Stay Behind en Luxemburgo
El 14 de Noviembre de 1990 el Primer Ministro, Jacques Santer, confirmó que una red Stay Behind relacionada con la OTAN también había existido en Luxemburgo y alegó que las únicas actividades de la red habían sido las de entrenamiento para misiones. La petición de los Verdesde crear una comisión fue rechazada. Los nombres y el número de los agentes implicados en la red no fue dada a conocer. Jacques Santer únicamente confirmó que la red estaba supervisada por el Servicio de Información del Estado (Service de Reseignements en l’État o SRLE) y que él había dado la orden de disolverla. Puesto que en otros países los ejércitos secretos no habían sido meramente una medida de precaución sino también una fuente de terror, las palabras de Santer sobre las actividades de la red, a falta de una investigación, fueron tomadas por buenas. Asimismo declaró que tanto él como su gobierno no habían estado al tanto de la existencia de la red en su país y que la existencia de la misma se debía a acuerdos entre los servicios de inteligencia aliados. Jacques Santer, al igual que Juncker, fue elegido posteriormente Presidente de la Comisión de la UE.
Los Atentados con Bombas en Luxemburgo
Entre mayo de 1984 y abril de 1986 se producen una serie de atentados con bombas (18) que afectan a subestaciones eléctricas, al Palacio de Justicia, a una oficina de abogados, al aeropuerto, a una piscina, a una gasolinera y a la redacción de un periódico.
En 2006 una conversación secreta fue grabada por el jefe del Servicio de Información del Estado (SRLE), Marco Mille. Los otros intervinientes eran el primer ministro de Luxemburgo, Jean-Claude Juncker, su ministro de justicia, Luc Frieden, y sus empleados André Kemmer y Frank Schneider. En la conversación, los participantes especulaban sobre la posible implicación del Stay Behind en la colocación de las bombas. Además, discuten la presencia de Licio Gelli en Luxemburgo en la época de los atentados. Licio Gelli era el gran maestre de la logia masónica Propaganda Due o P2 con claras conexiones con la CIA, la mafia, los servicios de inteligencia italianos y Gladio.
La implicación del Stay Behind en Luxemburgo en la colocación de las bombas ha sido confirmada por un testigo. El historiador alemán Andreas Kramer confirmó que su padre, John Kramer, oficial del BND (Servicio Alemán de Inteligencia Exterior) coordinaba las redes Stay Behind en Alemania, Suiza y en los países del Benelux. Asimismo afirmó que su padre había intervenido en la colocación de la bomba que explotó en el Festival de Octubre de Munich en 1980 que mató a 13 personas e hirió a otras 113. Según Andreas Kramer, las redes Stay Behind siguen activas.
La Dimisión de Juncker
A partir de que el periódico semanal Lëtzebuerger Land transcribió la grabación efectuada por Marco Mille una Comisión Parlamentaria realizó una investigación dentro del SRLE. La investigación demostró que el servicio de inteligencia había realizado grabaciones ilegales, escuchas a políticos, mantenía cerca de 13.000 archivos de ciudadanos luxemburgueses con propósitos desconocidos y efectuaba tráfico de vehículos de alta gama de su propia flota para lucro de sus oficiales.
¿Qué interés tenía Marco Mille en grabar la conversación con el primer ministro? Según indicios intentaba reconstruir una conversación que había tenido lugar entre Juncker y el Gran Duque Henri dos años antes. Esa conversación había sido grabada y encriptada en un CD y en ella, presuntamente, se detallaba la implicación del hermano del Gran Duque, el Príncipe Juan,  en los atentados con bomba de los 80 y sus relaciones con la inteligencia británica. Además, aparentemente, ese CD contenía información sensible de ciertas personalidades.
Después del informe de la Comisión Parlamentaria la oposición e incluso sus socios de gobierno pidieron la dimisión de Juncker por no haber sabido controlar los desmanes del servicio de información del cual era responsable. Juncker alegó que sus obligaciones con la UE no le habían dejado tiempo para fiscalizar adecuadamente al SRLE. Resulta sorprendente que Jean-Claude Juncker, que llevaba 14 años como primer ministro de Luxemburgo, tuviera tan poco conocimiento del funcionamiento del servicio de inteligencia y más aún cuando el mismo había introducido a su chofer como topo en el servicio.
El Presidente de la Comisión: un Político con Demasiado Poder
Algunos ya apuntaron, en el momento de su dimisión, que Juncker volvería, y lo ha hecho por la puerta grande como candidato del Partido Popular Europeo a la presidencia de la Comisión Europea.
El Presidente de la Comisión es el máximo dirigente de la institución, ostenta la máxima representación de la misma y ocupa el primer puesto en la cadena jerárquica. Asimismo, es miembro también del Consejo Europeo. Conforme a su posición principal, es quien propone, con el Consejo, a los restantes miembros de la Comisión, y quien reparte entre ellos las "carteras" departamentales. Tiene la prerrogativa de exigir la dimisión forzosa de cualquiera de los miembros del Colegio de Comisarios y también el monopolio de la iniciativa legislativa junto con el resto de los miembros de la Comisión.
Publicado en: elespiadigital.com (23/07/2014)

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