jueves, 17 de julio de 2014

Rusia reabrirá una base de espionaje de la era soviética en Cuba

Base radioelectrónica situada en Lourdes (Cuba).
Rusia reabrirá en Cuba el centro de espionaje electrónico de Lourdes, clausurado en 2001, tras un acuerdo sellado durante la visita que realizó la semana pasada a la isla caribeña el presidente ruso, Vladímir Putin, según publica este miércoles el diario ruso «Kommersant».
El diario, que cita fuentes cercanas al Kremlin, recuerda que el centro fue cerrado hace 13 años por la mala situación económica de Rusia en aquel entonces y por las reiteradas peticiones de Estados Unidos. «Nuestras relaciones (con EE.UU.) se deterioraron mucho antes de (la crisis de) Ucrania. En realidad nunca han mejorado, salvo algunos periodos puntuales que han sido la excepción a la regla», señaló un alto funcionario ruso para explicar el resurgido interés de Moscú por las comunicaciones de Washington, informa Efe.
El sofisticado complejo de radares, capaz de captar señales electrónicas a casi 2.000 kilómetros y cubrir casi todo el territorio estadounidense, fue instalado en el suburbio deEl Wajay, al suroeste de La Habana, en 1964, en el cenit de la presencia militar soviética en Cuba.
Ampliado y modernizado tras la desintegración de la URSS, «hoy su utilidad será incluso mayor, ya que a diferencia de entonces, Rusia no tiene medios de espionaje electrónico en el espacio y sus capacidades para interceptar comunicaciones mediante la flota son incomparablemente menores», observa «Kommersant».
Construido por el servicio de espionaje militar soviético (GRU), el centro de Lourdes permitió a la URSS interceptar los planes de Washington contra Irak en 1991.

Tras la invasión de Kuwait

Un excoronel del KGB que desertó de Rusia dio a conocer en 1998 el alcance del centro al declarar que, tras la invasión de Kuwait por Irak en 1990 y la campaña «Tormenta del Desierto» en enero de 1991,Moscú espió en todo momento desde Lourdes los planes bélicos de la coalición internacional que invadió el país árabe.
Según los servicios secretos occidentales, desde Lourdes se podía «interceptar faxes, conversaciones telefónicas y comunicaciones por ordenador».
Publicado en: ABC.es
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Rusia puede utilizar la base en Lourdes para espionaje industrial

© AP/ Cristobal Herrera
Rusia podría utilizar el centro radioelectrónico en Cuba no sólo para fines militares, sino también para el espionaje industrial, afirman politólogos entrevistados por esta agencia.
La noticia sobre la nueva apertura de la base radioelectrónica situada en Lourdes, en las afueras de La Habana, que permitía controlar comunicaciones radio y telefónicas en una parte considerable del territorio de EEUU en la época de la Unión Soviética, apareció anteriormente en los medios de comunicación.
CAUSAS DE LA REAPERTURA
El director del Instituto Internacional de Estados Recientes, Alexéi Martínov, considera que Rusia podría usar este centro como fuente de espionaje no solo militar, sino también industrial.
“La idea consiste en perseguir no sólo propósitos militares, lo más importante actualmente es el espionaje industrial. En resumen, un país grande y uno de los polos de un mundo multipolar debe conocer al dedillo lo que hacen sus oponentes”, afirmó.
Serguéi Biespálov, docente de la Academia de Economía Nacional, recordó que Rusia en el año 2001 había cerrado ese centro de espionaje electrónico como gesto de buena voluntad hacia Estados Unidos después de los actos terroristas del 11 de septiembre. Pretendía mostrar que ese país ya no era un posible enemigo.
Biespalov considera que la Federación Rusa revisó ahora esa decisión por varios motivos. Por una parte, la situación económica del Estado cambió. Por otra parte, es imposible menospreciar la importancia de esa base en el ámbito estratégico y militar.
“Está claro que este centro es muy importante para los servicios de inteligencia, pues es imposible imaginar que tener otro punto más cercano al territorio de EEUU que permita realizar un trabajo de espionaje de una forma más efectiva”, agregó.
VENTAJAS PARA CUBA
Martinov considera que este acuerdo le aportará a Cuba beneficios tanto económicos como de defensa.
“Las sanciones de Estados Unidos siempre fueron un freno para el desarrollo de Cuba. Y la misma Cuba no existiría como país independiente si la Unión Soviética y luego Rusia no la hubieran apoyado. Los cubanos lo recuerdan y comprenden que la presencia de una base radioelectrónica rusa es un verdadero apoyo que permitirá el desarrollo y reforzará la seguridad”, añadió Martinov.
Precisó que las relaciones de la Habana y Washington siguen siendo tensas.
“Durante estos años han cambiado varios presidentes de Estados Unidos, pero las relaciones entre los dos países permanecen sin cambio. Tomando en cuenta la situación económica complicada en la que se encuentra Cuba, el dinero que los cubanos recibirán como pago por la base no les vendrán de más”, considera Biespalov.
Publicado en: Ria Novosti
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Rusia y Cuba pactan la reapertura de una estación de espionaje soviética

Rusia quiere volver a utilizar el centro de radar de la URSS en Lourdes, en Cuba, y ha llegado a un acuerdo con La Habana sobre la reapertura de aquellas instalaciones, clausuradas en otoño de 2001, según informó el martes el diario Kommersant citando “fuentes en las estructuras de poder de la Federación Rusa”. En octubre de 2001, el presidente Vladímir Putin anunció la clausura del radar y la base de submarinos de Cam Ranh, en Vietnam, por motivos económicos. La decisión sobre la base de Lourdes fue unilateral y contra el deseo de las autoridades cubanas.
El radar de Lourdes, que se empezó a construir en 1962 y se inauguró en 1967, está situado a 250 kilómetros del litoral de EE UU y era usado por la URSS para controlar las comunicaciones telefónicas y de radio en parte del territorio de EE UU. Hoy Rusia dispone de satélites y otros medios de espionaje sobre EE UU y, según manifestaron a esta corresponsal fuentes próximas a la Administración rusa, uno de los motivos de la reapertura del radar es demostrar de forma simbólica a Washington que Rusia sigue siendo una potencia global con presencia en el Caribe y capaz de responder con medidas simétricas a cualquier instalación de espionaje que EE UU y sus aliados de la OTAN puedan mantener en su flanco sur, en la zona del mar Negro y sus países ribereños.
Según el diario Kommersant, Moscú comenzó negociaciones con Cuba hace algunos años, pero las activó a principios de este año cuando se celebraron algunas reuniones entre militares rusos y cubanos. El acuerdo quedó listo durante la visita del presidente ruso Vladímir Putin a La Habana el pasado viernes. El radar de Lourdes dejó de funcionar a principios de 2002 por la falta de recursos para el mantenimiento del centro y por las exigencias de EE UU. La reapertura responde a una mejora de las posibilidades financieras y también al enfriamiento de las relaciones con Washington, señala el periódico. Las relaciones ruso-norteamericanas hoy difieren de forma sustancial de las que existían entre los dos países en el otoño de 2001. En aquel entonces, bajo el impacto del atentado contra las Torres Gemelas en Nueva York, Putin apoyó la coalición antiterrorista liderada por EE UU para combatir a Osama bin Laden en Afganistán, lo que permitió a Washington desplegar sus militares y equipo logístico en el territorio de Asia Central. Fue por aquella época cuando el presidente ruso tanteó a los dirigentes de la OTAN sobre un eventual ingreso de Rusia en la Alianza Atlántica. Pero aquel breve “deshielo” fue reemplazado por una desconfianza que ha ido en aumento. La crisis de Ucrania y la anexión de Crimea por parte de Rusia han acelerado el deterioro de las relaciones entre Washington y Moscú, que siguen colaborando en algunos temas estratégicos, pese a las sanciones impuestas por la Administración norteamericana.
Según Kommersant, el radar de Lourdes fue el centro de espionaje radioelectrónico más importantes de la URSS fuera de su territorio nacional y fue usado también por la marina rusa para sus comunicaciones. El periódico afirma que Rusia no volverá a restablecer plenamente su plantilla en Lourdes, que llegó a ser de 3.000 especialistas en época soviética y de 1.500 en la década de los noventa. Los costes de mantenimiento de las instalaciones están siendo calculados en la actualidad, afirma el diario. Hasta noviembre de 1992 Moscú utilizó el radar de forma gratuita, para después pasar a pagar un alquiler, que en 1992 fue de 90 millones de dólares; en 1993-1995, de 160 millones de dólares, y en 1996-2000, de 200 millones.
Rusia entregaba el grueso de estas sumas en especies, mediante el suministro de combustibles, productos petroleros y forestales, así como equipo militar y piezas de repuesto. En julio de 2000 la Cámara de Representantes del Congreso de EE UU aprobó un acta de “confianza y colaboración” con Rusia que prohibía a la Casa Blanca reestructurar la deuda de Rusia hasta que no se cerrara el radar, afirma Kommersant. Según el periódico, los últimos especialistas rusos abandonaron Lourdes en febrero de 2002.
En el otoño de 2001, cuando se anunció el cierre de Lourdes, el jefe del Estado mayor de Rusia, Anatoli Kvashnin, informó de que el dinero ahorrado con el cierre de las instalaciones en Cuba y Vietnam podía ser destinado a equipar las Fuerzas Armadas rusas. Según Kvashnin, con los 200 millones de dólares anuales que costaba el radar de Cuba se podían comprar 20 satélites de espionaje y 100 radares modernos. Kvashnin dijo también que el cierre de las instalaciones no se iba a reflejar en la capacidad defensiva de Rusia.
Publicado en: El País

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