martes, 19 de agosto de 2014

Cuando los pilotos rusos asustaron al portaaviones estadounidense Nimitz

Portaaviones USS Nimitz (Wikimedia)
Por Ilya Schogolev
La noche del 9 de febrero de 2008, desde la base aérea "Ukrainka" despegaron cuatro Tu-95MS "Bear". Su tarea era la llamada "destrucción condicional del enemigo”, que no era otra que el orgullo de la marina de guerra estadounidense, el portaviones "Nimitz" (USS Nimitz). La “tarea” fue completada una vez más, poniendo en serias dudas la dominación militar de Estados Unidos en el mar". 

Lo significativo es que esta operación la llevó a cabo un avión que fue creado en los años 50 del siglo pasado como un bombardero de misiles para hacer frente a la creciente agresión de EEUU contra la URSS. El "Tu-95" fue la leyenda viva del Estado Soviético y de la Fuerza Aérea de Rusia durante muchos años, teniendo como misión la protección de las fronteras. Otro dato interesante es que en 2010, este "veterano" incluso estableció un récord mundial de vuelo sin escalas. Fue un vuelo de 43 horas y más de 30 mil kilómetros sobre tres océanos, con cuatro reabastecimiento en vuelo. 

¿Qué ocurrió para que ese terrible gigante del mar, el "Nimitz" fuera tan fácil de detectar, y casi hundir? 

Despegando desde una base en la región de Amur, los cuatro "Osos" –es el mote del TU-95-, se dirigieron hacia el sur de las fronteras de Japón. Luego dos de los cuatro "Tu-95", señalaron en el radar la fragata americana "Leviatán", que simplemente cambió de rumbo. Cuando los bombarderos rusos estaban a solo 800 kilómetros del Nimitz, el gigante finalmente despertó y envió para interceptar cuatro caza F / A-18. 

Los giros de los pilotos de los "Tu-95" eran como hermosos gambitos de ajedrez, buscando la posición ganadora y la posterior victoria. La víctima era uno de los dos bombarderos: voluntariamente se hacía visible para permitir su intercepción. Cuando los estadounidenses entre sorprendidos y encantados vieron al segundo “Oso”, ya estaba volando a 600 metros por encima de la cubierta del "Nimitz" simulando perfectamente un ataque al portaaviones. Tras dar una vuelta en el aire, el Tu-95MS se despidió de sus colegas extranjeros: rozó los mástiles sobre el barco de nuevo y se fue. Después de esta “presentación”, los bombarderos regresaron sanos y salvos a su base, dejando a los marineros y los mandos del "enemigo" en vergüenza. 

Al principio, el hecho de un posible ataque, aunque fuera imaginario, fue mantenido en secreto por los estadounidenses. Sólo dos meses después, en la primavera de 2008, los funcionarios del Pentágono trataron de poner "buena cara para un mal partido." El Portavoz del Departamento de Estado de Estados Unidos, Sean McCormack, dijo que el hecho de que el Tu-95MS todavía volara es bueno. Sin embargo, después de ser conocidos los hechos y la reacción de la prensa estadounidense a estas palabras, se vio obligado a admitir que era necesario llevar a cabo una investigación oficial: los periodistas criticaron al gobierno de Bush, y ahora el público conoce una amenaza real para la seguridad nacional. Como resultado, los medios de comunicación dieron la voz de alarma, y ​​un funcionario de la administración reconoció el error. 

Sobrestimar este acto, un tanto infantil de los aviones rusos, es difícil. La carga de bombas Tu-95MS es de 12 toneladas. Además de los misiles de crucero 16 X-55M, va cargado con varias toneladas de bombas pequeñas en suspensión ventral. Todo este cóctel explosivo era bastante capaz de organizar unos grandes fuegos artificiales del Pacífico. Esto significaba que el "Nimitz", que transportaba a varios miles de personas, 90 aviones y helicópteros por valor de $ 8 mil millones, resultó impotente contra los dos bombarderos durante la Guerra Fría.

Pero la enseñanza es clara. Las perspectivas de los futuros portaaviones no es muy buena. Por un lado, una especie de "campo de aviación móvil" muy útil: la concentración de fuerzas en un área particular de un gran potencial militar se lleva a cabo casi al instante, con cientos de aviones en el aire. Pero por otro lado, parafraseando un famoso dicho: hay demasiados huevos en una sola canasta. Ataques quirúrgicos de misiles de crucero son capaces en unos pocos segundos de mandar al fondo del mar miles de millones de dólares (y eso sin hablar de las vidas humanas).Podría resultar que los portaviones "Nimitz" y similares son realmente colosos con pies de barro.

Publicado en: El Espía Digital (13/08/2014)

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