martes, 5 de agosto de 2014

García Bilbao, Pedro A., «Punto de inflexión en Ucrania: La situación político militar en la guerra civil a 30 de julio de 2014. Evolución, tácticas y perspectivas»

[Sociología Crítica. 30/julio/2014] Acoso implacable, resistencia firme y plena consciencia de la gravedad del desafío son las palabras que definen la situación vivida en el frente ucraniano en los días finales de julio, cuando se llevan casi tres meses de una lenta pero progresiva escalada bélica. De nuevo al borde de la derrota, la resistencia antifascista ucraniana novorrusa resiste pese a todo y las noticias últimas hablan de que se vivirá para luchar mañana de nuevo. La delgada línea roja de los milicianos del coronel Strelkov ha logrado de nuevo rechazar al enemigo1. El mismo día 29 de julio el presidente de la RP de Lugansk, y comandante en jefe de las Fuerzas Armadas de las Milicia de Novorossya, V.Bolotov, realizaba unas dramáticas declaraciones instando a los «hermanos rusos», a enviar tropas de paz que ayudaran a impedir la matanza de civiles.
“El enemigo no se detiene ante nada. Emplean cualquier medio para nuestra destrucción. Los fascistas matan a nuestra gente de manera indiscriminada, utilizan armas prohibidas, destruyen nuestras casas, queman nuestros campos. Pedimos tropas de paz rusas: ¡hermanos entrad en nuestro territorio! “.V.Bolotv 29/07/20142
La prolongación de la resistencia en Ucrania se ha vuelto ya insoportable para el bloque occidental y la actitud de Rusia incomprensible, pues comienza ya a sobrepasar lo que podría ser una sencilla consecuencia colateral —más o menos discutible— del intercambio de piezas de Crimea. Entre el 25 y el 30 de julio, los EE.UU lograron que finalmente Alemania y la UE se plegaran y aceptasen una escalada de sanciones contra Rusia nunca vistas3. ¿Motivos? El guión previsto para Ucrania se ha roto hace ya meses: los rebeldes de Novorossya no se rinden, no quieren ir al matadero voluntariamente y se ve claramente que si triunfan en sus batallas defensivas, el conglomerado militar ucraniano podría sufrir un «efecto Batista», colapsar y no podrían impedir que la Milicia Popular de Novorossya entre en Kiev con el coronel Strelkov a la cabeza.
Occidente —léase, por favor, el bloque capitalista hegemonizado por los anglosajones— necesita urgentemente un Yeltsin en Moscú, que se deje de sentimentalismos y mande de nuevo a la División Tamanskaya a bombardear al Soviet Supremo republicano y fusile a los patriotas en el aparcamiento, como ocurrió en Moscú en 1993. El mensaje de las nuevas sanciones contra Rusia es claro, «o cambiáis la política hacia Novorossya o cambiáis la cúpula del Kremlin o las dos cosas, pero estáis empezando a entrar en una zona peligrosa». Alemania se ha plegado finalmente al dictado de Washington y con ella toda la UE, con lo que la situación en el «frente occidental» —se ha vuelto mucho más compleja de lo que pudiera parecer4. Se busca quitarle todo margen de maniobra a Moscú, sin reparar en que Rusia no puede asistir impasible a una masacre de los panrusos en el Donbass a manos de milicias fascistas y golpistas al servicio de los occidentales; el desafío occidental en Ucrania ha ido demasiado lejos. El frente de resistencia no es la Casa Blanca del Soviet Supremo en Moscú, sino la Plaza Lenin de Donetsk. Yeltsin entregó Serbia, Putin no puede entregar el Donbass y, además, que no se equivoque nadie, no es Yeltsin.
La situación a finales de julio de 2014 era clara: para Washington urgía acabar militarmente con la resistencia y forzar un cambio en Moscú del tipo que fuese necesario, de políticas o de personas; ya no se podía esperar más. Las contradicciones de clase en el grupo dirigente ya no están solamente haciendo mella en Moscú, sino también en el bloque occidental. Si en Moscú la deriva de la situación en el Donbass entró en zona peligrosa cuando el componente antifascista se convirtió en el cemento de una alianza de resistencia con un componente antioligárquico y un discurso panruso, en Washington y en la Unión Europea existe verdadero temor a que el carácter anti imperialista de la insurgencia novorrusa se haga público sin que lo puedan evitar y ya no digamos a que, por razones de éxito militar, logre estabilizarse en un estado.
Nos encontramos ante una guerra abierta como no se ha producido en Europa desde el colapso de Yugoslavia a principios de los años 90, pero políticamente es potencialmente mucho más inquietante. Lo que empezó como una sucesión de acciones pacíficas de resistencia al golpe de estado ocurrido en Kiev marzo de 2014, se ha acabado convirtiendo en un conflicto bélico de cierta intensidad.
El gobierno de Kiev, ahora bajo la presidencia de Petro Poroshenko, cuya ilegitimidad de origen no es ni siquiera tenida en cuenta por la Unión Europea, optó casi de inmediato por lanzar operaciones de «castigo» con unidades militares y de voluntarios de extrema derecha para someter el territorio controlado por la resistencia al golpe de Maidan5.
Estas acciones violentas encontraron rápidamente resistencia activa en la forma de milicias formadas por la población del sur-este lo que llevó a la partición del territorio; donde el movimiento civil de resistencia no logró organizarse en milicias, como ocurrió en Jarkov, Mariupol, Jersón, Odessa, los resistentes civiles al golpe han sido perseguidos y muchos detenidos y asesinados, pero en el área de Donetsk y Lugansk la resistencia sí lo logró y la operación de «castigo» se encontró con poblaciones dispuestas a defenderse.
10552620_1460466074208190_4386361845437301067_n
No se debe olvidar nunca que las ocupaciones iniciales de ayuntamientos, comisarias y parlamentos regionales —y de empresas de oligarcas—, fue pacífica, incluso con un ambiente festivo en algunos casos, pues las fuerzas de seguridad locales no se opusieron y hasta se pasaron a los manifestantes que protestaban contra el Golpe en Kiev. El trabajo político entre las masas que realizaron en eso que Paul Gubarev llama «los diez días» previos a las ocupaciones fueron de gran intensidad y éxito. La deriva criminal, nazi y golpista del Maidan, que generó gran temor, y el ejemplo de Crimea, resuelto con extraordinaria limpieza y de forma pacífica, favorecieron la insurrección nacional-revolucionaria en el Donbass que tiene —y es, aunque ahora organizada para la defensa— fundamentalmente una vocación ciudadana y pacífica de construcción republicana.
El bloqueo político escogido por Kiev impidió todo diàlogo y llevó a los que propugnaban una salida negociada con un objetivo federalista a proclamar su independencia de hecho. La actual Novorossya (o Unión de Repúblicas Populares de Nueva Rusia) nace de este movimiento y, desde luego, trasciende los límites de una supuesta lucha en favor de la anexión, sino que ha elaborado una mitología propia de regeneración de la nación rusa en un sentido que atraviesa las fronteras y actuales relaciones de fuerzas.

Guerra y revolución
Aunque en un conflicto es siempre necesaria la comprensión en términos político-ideológicos de lo que acontece, de su significado, origen, causas y efectos, la dinámica de las operaciones militares exige su propio espacio. Si en Ucrania se produce el colapso militar de una de las partes, o si bien la resistencia efectiva tiene éxito y el conflicto se prolonga, los desarrollos de los efectos políticos, sociales, económicos o sencillamente humanos serán muy distintos. Guerra o revolución es una disyuntiva que se revela una vez más como absurda, pues sin vencer militarmente lo que se ha de afrontar es la derrota y el exterminio; que Novorossya nacionalice o no las empresas de los oligarcas, declare odiosa y rechace el pago de toda deuda contraída por los corruptos gobiernos de Kiev, preserve su subsuelo y territorios para ponerlos a salvo de la depredación de las multinacionales del gas y emplee sus recursos en elevar el nivel de vida de su población exige necesariamente un triunfo militar; si triunfan podrán o no adoptar esas decisiones que ahora proponen y discuten, pero si son derrotados nada de esto tendría sentido6.
Lo que convierte la actual guerra civil de Ucrania en un conflicto diferente a cuantos hemos visto en muchas décadas, es el carácter de clase que también mantiene en su dinámica interna y sus más que posibles consecuencias externas si produjese la victoria: no estamos ante un conflicto más: si Kiev pierde, la Sheil Oil pierde; los secesionistas no le llaman a su victoria «independencia de Ucrania», sino liberar Kiev y Ucrania de la opresión banderista y la injerencia de Estados Unidos, la Unión Europea e instituciones internacionales del capitalismo global como el FMI, la OMC o el Banco Mundial. Debe comprenderse que los ortodoxos y nacionalistas panrusos que combaten en las filas de la milicia no tienen ningún aprecio por la sra. Lagarde, ni por la suerte que el FMI tenga prevista para el Donbass, y que si el gobierno republicano novorruso considera que la supervivencia de su república popular pasa por anular la deuda y todos los contratos con las multinacionales que encadenan a Ucrania, nadie en la Milicia va a oponerse, más bien lo contrario. Egor Voronov, un activista de Gorlovka, en la línea del frente, ha expuesto muy claramente las contradicciones de clase que se dan en esta lucha:
«Nosotros nos quedamos. No los héroes, no los milicianos sino la gente sencilla. Por cierto, ¿qué son las milicias populares? ¿De donde ha salido la gente que constituye el 90% de los «separatistas»? De la desesperación. De la desesperanza del Donbás de cambiar algo. Incesantes fascinaciones y decepciones, elecciones, exhortaciones de los oligarcas, llevó a que la gente haya perdido la fe en que algo cambie en sus vidas hablando. De igual forma que el Maidán a partir de la idea de eurointegración se convirtió en la expulsión de Yanukovich, los milicianos del Donbás dejaron de abogar «para que se nos oiga» y ya luchan por su estado. Sin oligarcas. Sin pobreza. Sin promesas.
Esta guerra es casi el resultado natural de estos procesos que se produjeron en el Donbás en el último cuarto de siglo. Sus motivos y apoyo entre la población es algo más profundo que la aspiración a unirse con Rusia. Los milicianos no disparan al ejército ucraniano sino a aquellas promesas que en 23 años nadie cumplió. En esta oscuridad en la que vivieron y no pudieron vencer todos estos años: corrupción, engaños, la impotencia para decidir algo, la pobreza forzada y un infinito desprecio hacia ellos y hacia su trabajo. Los milicianos sencillos no saben cómo terminará su lucha, pero ya ven en qué ha terminado la lucha de los “dobles” del Maidán. Y a mí de esto me parece que el Donbás no quiere volver a esto. Incluso con el precio de su propia existencia.»7 Voronov, E. Donbass Locuta, Causa Finita.
Novorissya contra el FMI y la Troika
La simple perspectiva de que un país europeo haya derivado a una guerra civil por la división de opiniones sobre firmar acuerdos con la Unión Europea, el FMI y grandes empresas multinacionales es algo que ha provocado extrema preocupación. Pero la situación fronteriza con Rusia está impidiendo una intervención militar occidental directa como ocurriría si esto hubiera ocurrido en Grecia, Portugal o España, algo improbable por otra parte en esos países, pues de darse resistencia en esos países tal vez se habría resuelto «internamente» mediante golpes de estado. ¿Exageración? En 2010, el comisario europeo Barroso, señaló a Jason Graves, periodista del Daily Mail que si los planes de ajuste económico que exigiría la Troika encontraban resistencia política en Grecia, Portugal o España, eso podría suponer el fin de la democracia en esos países, dando a entender claramente que no había otro camino que ceder a los planes impuestos o asumir una intervención de una u otra8. Jason Groves título aquella noticia así:
«In an extraordinary briefing to trade union chiefs last week, Commission President Jose ManuelBarroso set out an ‘apocalyptic’ vision in which crisis-hit countries in southern Europe could fall victim to military coups or popular uprisings as interest rates soar and public services collapse because their governments run out of money». Jason Groves, Daily Mail, 15/06/2010
Finalmente el escenario apocalíptico se ha dado, pero no fue en el sur de Europa, donde años de regímenes fascistas dejaron su huella de represión y muerte, sino en Ucrania, donde la memoria histórica de la URSS y la Gran Guerra Patria tienen un espacio que, a lo que vemos, no ha sido borrado del inconsciente colectivo. El espacio cultural panruso se ha demostrado así, en el conflicto ucraniano, como un espacio en el que el antifascismo es un valor ciudadano absolutamente básico e ineludible, lo que explica el actual estallido, fruto de los errores de cálculo en el diseño de la acción norteamericana para favorecer en Ucrania su modelo de democracia y libre empresa, según explica su propia propaganda: usar para ese propósito a la extrema derecha ucraniana ha demostrado tener consecuencias colaterales impensadas.
Es preciso incorporar análisis de la situación militar
Para poder valorar la situación política y sus perspectivas, en un conflicto bélico es imprescindible conocer y analizar que acontece en los frentes de batalla y qué perspectivas se derivan de la situación en ellos. Para Kiev es preciso vencer y ocupar el territorio del Donbass resistente al golpe y que se ha constituido en Unión de Repúblicas bajo el nombre de Novorossya; esos territorios ya han sido en la práctica vendidos a grandes empresas multinacionales de la energía y Kiev debe asegurar el control de hecho del territorio al precio que sea. Esta es la causa por la cual la presidencia de Petro Poroshenko ha llevado a un brutal incremento de la violencia y una deriva hacia la guerra; su supervivencia política depende de una rápida solución del conflicto pues si no logra demostrar un control efectivo del territorio, su presencia dejará de ser «funcional» a los poderes que le protegen internacionalmente y que están interesados en el dominio y explotación de Ucrania; si no lo logra, si se mantiene mucho tiempo más la lucha y se adentra en el duro invierno de la estepa, se abriría un nuevo frente en la propia retaguardia ucraniana, el de un desgaste social y político imposible de evitar, como se ha señalado, las guerras civiles se libran en dos frentes, el de batalla y el otro.
Poroshenko, pese a disponer de muchos más recursos materiales y humanos que la resistencia novorrusa, está expuesto a una derrota. Una derrota hipotética —pero posible— de sus fuerzas de vanguardia en el campo de batalla que diera lugar a un avance de las tropas republicanas podría provocar un colapso político interno; de hecho, la prolongación de la lucha está causando serios enfrentamientos políticos en su base de apoyos políticos en Kiev, así como también el ámbito internacional. ¿Cuantas derrotas militares podrá soportar Poroshenko sin que se produzca un «Efecto Batista»?
En cuanto a Novorossya, fruto de la unión de las repúblicas populares de Donetsk y Lugansk, le basta con mantenerse y sobrevivir para vencer.
¿En qué situación militar se encuentran a finales del mes de julio de 2014?
El territorio en disputa
28.julio.frente.Ucrania
El territorio de Novorossya semeja un saliente redondeado y estrecho que penetra en Ucrania desde la frontera rusa, con dos grandes centros urbanos, Donetsk, el más occidental y situado al sur, y Luganks, al este, cerca de la frontera. Este gran espacio corta el curso de río Donets —de ahí el nombre de Donbass, la cuenca del Donets— y separan a la gran capital Jarkov al norte, de las orillas del Mar de Azov con su principal ciudad Mariupol. Las grandes carreteras que unen Donetsk y Lugansk de este a oeste están o cortadas o con zonas bajo fuego, quedando la comunicación abierta por un estrecho corredor central que se prolonga hasta la frontera rusa. Las dos capitales están la línea de frente, y aunque no están rodeadas del todo, mantienen un frente externo de resistencia que no pueden descuidar, con algunos barrios o localidades cercanas (Gorlovka, Semionovka, Metalist, Krasny Liman) donde se han producido fuertes combates que se pueden reactivar en cualquier momento. Los bombardeos de hostigamiento se cobran cada día muchas vidas entre la población civil. En ambas capitales hay aeropuertos internacionales ocupados por tropas enemigas que, si bien se encuentran rodeadas y en difícil situación, retienen contingentes de la milicia para su contención que serían de mucha más utilidad en otras zonas. La supervivencia de estos enclaves, por muy acosados que estén, representan una prueba de la falta de recursos humanos y materiales para aplastar esas bolsas de resistencia.
El territorio de Novorossia por el sur se ha ampliado hasta conectar con la frontera rusa en Marinovka y formado con ello un arco defensivo de vital importancia. En el centro de ese arco defensivo sur, al este de Donetsk se encuentra la población de Shakhtersk, objetivo de fuertes ataques desde el día 25 de julio, habiendo llegado a anunciar Kiev su toma definitiva lo que se ha demostrado falso.
6412_900
Evolución de la situación.
El día 29 de julio los ataques de las tropas de Kiev a Shakhtersk habían fracasado, pero estuvieron cercanos a vencer cuando la población fue flanqueada, se amenazó Debalcevo y Thorez y parecía que en Donetsks se aprestaban para un asedio. Las posiciones republicanas en Shakhtersk han logrado mantenerse tras varios días de ataques intensos gracias a su táctica de defensa flexible y contraataque artillero cuando avanza el enemigo. Las tropas de la Junta fueron forzadas a replegarse a posiciones cercanas. La presión se mantiene y son de esperar nuevos ataques en los días siguientes. La caída de esta localidad, supondría en la práctica aislar a Donetsk de la zona leal y de la frontera rusa. Los ataques de la Junta buscan dividir en dos la zona republicana y atacan en el punto más estrecho del corredor que une Donetsk con Luganks.
El caso del avión civil
Toda esta zona objeto de dura disputa se encuentra a escasos kilómetros del área de caída del avión de Air Malaysian. La cercanía y gravedad de los combates han dificultado el despliegue de expertos internacionales en accidentes aéreos, que han pasado por situaciones de peligro por la cercanía del fuego. Ni la prensa, ni la diplomacia europeas han tenido en cuenta en sus valoraciones de lo sucedido que el área es zona de guerra y que Novorossya cuenta con medios muy limitados para ayudar a reconocer, recuperar o investigar lo sucedido. No obstante esta situación, se han localizado las cajas negras del avión y se han recuperado y repatriado los cadáveres. Respecto de la autoría del derribo siguen sin aparecer pruebas en un sentido o en otro, cuando lo más probable es que existan, pues el territorio en disputa es monitorizado vía satélite por terceras potencias. Lo que sí sabemos es que el derribo de este avión civil no era algo funcional para la estrategia de Novorossya y, mucho menos, para la de Rusia. Por el contrario, para Kiev, el derribo se ha empleado desde el primer momento como un elemento de uso arrojadizo para presionar a Rusia y buscar ventaja.
Sobre la autoría o causas del derribo se puede especular lo que se desee en ausencia de pruebas, pero de lo que no podemos dudar es de que se debería haber cerrado para el tráfico aéreo la zona de guerra; no se hizo. ¿Disponía en esos días Novorossya de medios antiaéreos de alta cota? No parece que dispongan de medios de ese tipo que estén operativos9, pero en cualquier caso, no debemos olvidar los numerosos casos de derribos de aviones civiles por error o por verse envueltos en operaciones militares insospechadamente. El derribo del avión de Iran Air 655 en 1988 a manos del crucero norteamericano Vincennes, confundido con un caza, había sido hasta estos dias el caso con mayor número de bajas sufrido en la aviación comercial en incidentes de este tipo. Los EE.UU reconocieron el error, pagaron indemnizaciones y nunca han pedido disculpas10.
Las operaciones en los días 25 a 30 de julio de 2014.
El arco sur de defensa, que incluye Shakhtersk, Thorez y Snizhne en la carretera H-21 y que luego desciende hasta la frontera rusa por las cotas 277 y 198 (zona del túmulo de Saur-Mogily) y las pequeñas localidades de Marinovka y Stepanovka son en este momento objetivo muy codiciado por el enemigo. El día 29 continúaban los ataques a la cota 277 (Saur-Mogily), verdadera llave del sector, pues controla toda el área y permite dirigir muy eficazmente la artillería y lanzacohetes de la Milicia; los informes en la noche del 29 al 3o señalaban grandes perdidas enemigas, pero sobre todo, que la guarnición de la 277 había sido reforzada y se mantenía en excelente disposición de seguir la lucha11. Al Este de Marinovka, en la bolsa sobre la frontera rusa, permanecían los restos de unidades ucranianas ya batidas y aisladas de su zona, sin que representasen otro peligro que la distracción de fuerzas para su cerco.
En su parte del día 28, el Mando Militar republicano —coronel Strelkov— informó de la gran cantidad de medios blindados del enemigo en las zonas de operaciones y de que hasta el momento las acciones defensivas estaban teniendo éxito, negando que se estuviera evacuando Donetsk; «se procura evacuar a los heridos y personal civil, pero no se va a abandonar la ciudad en modo alguno», dijo, respondiendo a preguntas de la prensa.
En el arco norte del corredor que une Donetsk con Lugansks, la localidad de Debalcevo está siendo disputada muy duramente, resistiendo las posiciones de la milicia. La caída de Debalcevo al norte y de Shakhtars al sur, supondría un desastre estratégico para la defensa de Donetsk. La defensa aquí no tiene donde retirarse.
El martes 29 por la noche se inició un ataque con al menos una compañía de carros T-64 a unos 10 kms al norte de Donetsk en dirección al aeropuerto. La zona de ataque, el suburbio de Avdiyivka, había sido objeto de bombardeos desde días atrás; en la noche la localidad ardía y era objeto de duros intercambios de fuego12.
La dinámica de los combates.
No se hace fácil hacerse una idea del tipo de enfrentamiento que se está librando. Pasada la fase de guerra de columnas y puntos de bloqueo de carreteras iniciales, la dinámica actual es la de un conflicto con medios limitados en una curiosa mezcla de elementos modernos y tradicionales. Ninguno de los dos bandos tiene fuerzas suficientes para establecer frentes continuos o realizar avances en amplios sectores simultáneamente. La milicia —o ejercito popular— de Novorossya dispone de una fuerza de entre 8000 y 15000 hombres, de los que solamente puede concentrar para operaciones una pequela parte. Kiev, por su parte, pese al fracaso o defección del núcleo de su ejército regular cuenta con más de 50.000 hombres sobre las armas, entre soldados regulares, voluntarios fascistas de su recién creada Guardia Nacional y un número indeterminado de mercenarios de compañías privadas de seguridad extranjeras. Las bajas entre las fuerzas de Kiev han sido muy numerosas, tanto en caídos en combate como en heridos, prisioneros o embolsados en la retaguardia enemiga.
El despliegue básico del frente se basa en puntos de bloqueo en carreteras y posiciones clave que van delimitando las zonas. Con un sistema basado en sacos terreros, piezas de hormigón prefabricado y trincheras rudimentarias de apoyo, las milicias respectivas pueden mantener la posición ante ataques ligeros, pero cuando los carros de combate y la artillería han empezado a utilizarse, ese tipo de puestos se convierten en indefendibles. Hasta ahora han sido las tropas de Kiev las que han ido avanzando poco a poco y ocupado más territorio. La forma de actuar de los atacantes ha sido la de concentrar en una dirección recursos blindados y de apoyo, artillería y aviación y formar una punta de ataque buscando romper y flanquear, pero como en realidad no disponen de grandes masas de ataque, seleccionan dos o tres o cuatro puntos en los que realizar su intento de avance. La crisis militar abierta a primeros de julio se correspondía con el comienzo de esa táctica: confiaban en poder aplastar los puntos de bloqueo en lugares clave y embolsar las ciudades objetivo; para poder hacer frente a esta estrategia se precisaban recursos equivalentes, si no en número al menos en calidad, es decir que sin carros, artillería, lanzacohetes y obuses no se podría articular una defensa. Pero si el material es necesario, una doctrina correcta de su uso resultaba imprescindible. El mando republicano, el coronel Girkin Strelkov y sus comandantes de campo disponen de ambos, al menos para lograr mantenerse hasta el día de hoy.
La táctica seguida por la milicia republicana ha sido mantener una defensa en profundidad mediante puntos de resistencia que comparten fuego de apoyo procedente de carros, artillería y lanzacohetes situados en segunda o tercera línea; se retrocede ante fuerzas superiores y se contraataca con fuego de apoyo cuando el enemigo avanza con medios blindados. Este tipo de táctica defensiva ha sido un éxito hasta ahora pues causa numerosas bajas dadas las capacidades de las armas modernas, como los sistemas de lanzadores Grad — «Granizo» —, o los obuses autopropulsados con buenas direcciones de tiro; al ser destruidos o batidos los medios blindados enemigos, la infanteria de apoyo que les sigue o flanquea retrocede. Avanzar en campo abierto despreciando la capacidad de respuesta republicana fue, por ejemplo, la clave del desastre ucraniano sufrido en la zona sur en las operaciones entre el 10 y 14 de julio, cuando las columnas compuestas por efectivos del 72º y el 79º regimiento de paracaidistas con medios motorizados y blindados que buscaban cerrar la frontera rusa resultaron aniquiladas. Desde esa experiencia los avances en zona de frente se realizan en despliegue táctico, lo más prudente cuando se juega con un contrario que ahora tiene con que defenderse. En el caso de producirse infiltraciones en zona urbana o semiurbana es la infantería propia la que pone en juego su capacidad anticarro. En todos los casos estamos ante posiciones que se mantienen o se abandonan de forma elástica manteniéndose firme una zona de resistencia.
Estas acciones de ataque se realizan en puntos concretos y con medios limitados en número aunque usualmente superiores. La acción de contrabateria, a su vez, permite contrarrestar los bombardeos de supresión a los puestos avanzados, pues cuando el enemigo les hostiga se les localiza fácilmente. En las primeras fases de la guerra, la defensa de la milicia estaba casi inerme ante las baterías enemigas, viéndose obligados los milicianos a realizar acciones de infiltración para destruir las piezas enemigas «a mano».
Respeto de los ataques aéreos se percibe un cambio de tendencia: Kiev ha podido comprobar el coste de atacar a quien puede defenderse. Se han ido acumulando las bajas en helicópteros y aviones de ataque a tierra, además de lo prohibitivo de desplazar tropas o mandos a las zonas de combate por vía aérea. Los sistemas de defensa antiaérea portátiles, sean los anticuados Strela o los más modernos Igla («Aguja») efectivos hasta los 3.500 ms. de altura y de los que estaba ampliamente dotado el ejército uctaniano, incluyendo las unidades que estaban desplegadas en la zona insurgente, han mostrado su efectividad. La defensa antiaérea a baja cota ha convertido los enfrentamientos casi en duelos de medios terrestres. Se cuentan ya por decenas los medios aéreos ucranianos derribados. Mandos de las Fuerzas Aéreas de la Federación Rusa han expresado su sospecha de que países de la OTAN que cuentan con material de construcción rusa o ucraniana en sus filas podrían estar en posición de pasar unidades para cubrir bajas y poder así mantener las operaciones.
El resultado de todas estas dinámicas es que lejos de encontrarnos ante operaciones de «castigo» o «antiterroristas», Kiev lo que ha logrado es mandar a sus reclutas forzosos y voluntarios fascistas a una lucha en la que es muy probable que causen baja enfrentándose a unidades milicianas muy motivadas para el combate y entre las que hay un alto porcentaje de combatientes veteranos con probada experiencia en conflictos anteriores; la efectividad y la eficacia mercenaria disminuyen cuando sus objetivos no son campesinos desarmados o reclutas sin formación ni medios. Como señaló oportunamente Bonaparte cuando se dispara a las mejores tropas del enemigo con artillería, mueren exactamente igual que los novatos.
Los combates de estos meses han causado objetivamente fuertes bajas en las tropas de Kiev. Los ataques de los días 25 al 30 en las zonas vitales para la defensa han fracasado pese a los grandes recursos empleados. Fedor Berezin, el veterano viceministro de Defensa de la República Popular, ha cifrado en más de 125 vehículos —carros, transportes, piezas de artillería— destruidos en los sucesivos asaltos fracasados a Shahtarsk en esos días13. ¿Podrá Kiev mantener este esfuerzo mucho más? El coste es alto en hombres y material y no basta con que disponga de mayores recursos; cuando hablamos de pérdidas humanas ha de tenerse en cuenta el factor moral. La combinación de derrota y pérdidas crecientes augura desfondamiento moral de no producirse una pronta victoria.
Una situación militar muy delicada
Pese a la resistencia exitosa hasta el momento, objetivamente hablando, la situación estratégica de Novorossia es muy peligrosa desde un punto de vista militar. No disponen de terreno con profundidad táctica que les permita avanzar o retroceder con seguridad y se ven obligados a defender puntos clave de su perímetro que de perderse les pondrían en situación desesperada. Las carreteras principales que les unen a la Federación Rusa están cortadas y mantienen acceso por enlaces secundarios. ¿Cómo es posible que hayan resistido hasta aquí? Sólo hay una respuesta: voluntad de victoria y absoluto convencimiento de que con el fascismo de Kiev no haya nada que negociar. Novorossya ha vencido ampliamente en la batalla de la opinión pública rusa y son millones de personas los que desean su triunfo, aunque puedan ver con recelo una implicación militar directa; en cualquier caso, la entrada de Rusia en la guerra es innecesaria para el triunfo novoruso, el número de voluntarios en todo el antiguo territorio de la URSS es incontable.
Las dificultades militares son grandes, pero se puede decir que el uso que el mando unificado de Novorossya está haciendo de su margen de maniobra y recursos es sencillamente admirable y denota una gran competencia tanto en la dirección de operaciones como en la ejecución de ordenes. En este sentido, el coronel Strelkov —aunque él mismo se vea como persona conservadora— representa la mejor tradición de la escuela soviética de mandos en campaña: cercanía del mando a la zona de operaciones, una doctrina de uso de medios adecuada a las circunstancias y recursos, excelente comunicación con la tropa, sobriedad y estilo directo en el trato, sinceridad y prudencia, combinado todo ello con conocimiento y buen uso de las capacidades de la propia tropa y medios.
Perspectivas
Todo indica que la opción militar de Novorossya pasa por proseguir la defensa de acuerdo con las tácticas flexibles que tan buen resultado han tenido hasta el momento. Disponen de recursos para la defensa y de moral sobrada, aunque no para acciones ofensivas. Kiev va a seguir atacando como hasta ahora a despecho de las bajas sufridas en un intento de lograr sobrepasar la defensa. Quien primero flaquee puede encontrarse en peligro de colapso. Novorossya será derrotada solamente si se le niegan los recursos para su defensa y, hoy por hoy, solamente Rusia puede permitir que ese oxígeno fluya.
Como consecuencia de la hasta el momento exitosa defensa militar novorrusa y el peligro de una prolongación del conflicto, la Unión Europea y los EE.UU han puesto en marcha lo que ellos han denominado Fase Tres de Sanciones contra Rusia.
Se trata ahora de incidir económicamente de forma mucho más incisiva en el bloque de poder en Moscú; se busca dividir a la elite rusa, para que o cambien de política hacia Ucrania o cambien de personas en la dirección del Kremlin14. Estamos entrando en otro juego. Nos encontramos en un punto de inflexión. Occidente necesita un nuevo Yeltsin urgentemente, pero el futuro que se le ofrece a la Federación Rusa es el destino ya impuesto a Ucrania, humillacion, división, guerra civil, su desaparición como estado soberano. En el lenguaje político ruso de estos días se emplea con profusión el concepto de Quinta Columna, con referencias explícitas a la situación vivida en la Guerra Civil Española. Quinta columna en Moscú es la compuesta por los pronorteamericanos, partidarios de la globalización neoliberal y de un «maidan» moscovita, gran parte de la elite intelectual y académica, de los financieros y ejecutivos, de los medios de prensa y hasta del aparato estatal está impregnado de esta tendencia; la Sexta Columna es, en cambio, la más peligrosa, pues estaría instalada en la antesala del Kremlin y considera que puede coexistir perfectamente con sus socios y «homólogos» occidentales, aún al precio de dejar caer el interés nacional ruso. Algunos de los intelectuales reaccionarios rusos, como A. Duguin, defensores de este análisis, señalan acertadamente en esto al menos, que la contradicción que se abre en el tema de Ucrania es irresoluble. Tarea es de las fuerzas antifascistas en toda Ucrania, en el Donbás y en Rusia, que esa contradicción se resuelva positivamente en términos de clase.
Hoy en el Donbass, en los trincheras de Donetsk, de Lugansk, de la cota 277 de Saur-Mogily se combate por el futuro de Rusia.
Pedro A. García Bilbao, 30 de julio de 2014
1Imagen evocada por Holgomor Yegor refiriéndose a la milicia del coronel Strelkov en «Тонкая красная линия», rusvesna.su [URL: http://rusvesna.su/recent_opinions/1406637737 ] donde expone con extrema gravedad que a Rusia se la ha pasado ya la posibilidad de arreglar esta situación sin recurrir a las armas o sin proporcionar las armas que necesita el Donbass en su lucha.
2Vide: Declaraciones de V.Bolotov en Canal 24. «Луганск 24. Заявление Главы ЛНР В.Болотова. 29 июля 2014 г.», en [URL: https://www.youtube.com/watch?v=ZiUJmy996OE], el 29 de julio, 2014.
3Ayuso, S, y Pérez, C., «Escalada diplomática contra Rusia. EE UU y la UE endurecen las sanciones a Rusia», Diario El País, 30/07/2014
4Y en Moscú son conscientes. Vide: Peter Akopov, para ITER-TASS, en «Перемены на западном фронте», [URL: http://vz.ru/politics/2014/7/28/697653.html], el 28 de julio, 2014.
5García Bilbao, Pedro A., «Una llama en el Donbass. Un análisis previo a las elecciones del 25 de mayo», en Sociología crítica [UR. http://wp.me/pF2pW-2En], el 28/07/2014
6Véanse estos dos artículos. Kagarliysky, B., «Los críticos de Novorosía y sus defensores»
Borís Kagarlitski [URL: http://wp.me/pF2pW-2OM], y también: Cruz, A., «El Donbás y la destrucción del modelo liberal-oligárquico», recopilado en Sociología Crítica [URL: http://wp.me/pF2pW-2O2], el 28/07/2014
7Voronov, E. Donbass Locuta, Causa Finita, en Sociología Crítica [URL:http://wp.me/pF2pW-2NO], 28/07/2014
8Vide: «La democracia tal y como la conocemos puede desaparecer de España, Grecia o Portugal si hay resistencia, ha dicho Joao Barroso —el jefe de la Comisión Europea— al presidente de la Confederación Europea de Sindicatos, J. Monks. Se podrá llegar a dictaduras, golpes militares, o cualquier otro mecanismo que controle la resistencia de ciudadanos y trabajadores, es la advertencia que ha dado Barroso a los sindicatos europeos. La noticia se ha publicado en Inglaterra (en el Daily mail) a partir de las declaraciones de un J. Monks en estado en de shock. Un silencio estremecedor se ha adueñado de la prensa española: No ha habido ni una sola referencia, como si no hubiera ocurrido. Heinz Dieterich ha escrito un breve artículo sobre la noticia». Noticia completa en Sociología Crítica [URL:http://wp.me/pF2pW-i6], el 28/07/2014
9Vide: «Aclaración breve sobre un avión derribado», en ikorpus.ru [URL:http://ikorpus.ru/17-07-2014-nebolshoe-razyasnenie-po-sbitomu-avialajneru/], el 18 de julio de 2014.
10Vide: «Amigos derrbados», en La pizarra de Yuri, excepcional artículo [URL:http://www.lapizarradeyuri.com/2014/07/22/de-amigos-derribados/], el 29 de julio, 2014.
11Vide: «Ополчение ДНР: Противник понес большие потери» en rusvesna.su, [URL:http://novorossia.su/ru/node/4526], el 30 de julio de 2014.
12Vide: «Украинские танки атаковали Авдеевку», en rusvesna.su, [URL:http://novorossia.su/ru/node/4540], consultado el 30 de julio de 2014.
13Vide: «Замминистра обороны ДНР: Забирайте своих укро-воинов назад» en rusvesna.su, URL:http://novorossia.su/ru/node/4537, el 30 de julio de 2014.
14Vide: «Главный бой Владимира Путина — с внутренним врагом, а не внешним», [http://vz.ru/politics/2014/7/29/697850.html]
Publicado en: Sociología crítica (30/07/2014)

No hay comentarios:

Publicar un comentario