jueves, 11 de septiembre de 2014

Obama vs. Putin

Por Jorge Davila Miguel
Es aleccionador ver como Vladimir Putin pone contra las cuerdas a Barack Obama. La Federación Rusa gasta en armamentos menos de la séptima parte de lo que gasta Estados Unidos, pero la política de Putin está hecha de voluntad y testosterona, mientras Obama no sabe dónde poner el huevo. Y si la gran prensa nacional fuera menos limitada y arrogante, podríamos ver al mundo desde una perspectiva diferente, fuera del lente opaco de la “excepcionalidad norteamericana” de que tanto se vanagloria nuestro presidente.

Putin ridiculizó a Obama cuando la crisis de Siria y al mismo tiempo le sacó las castañas del fuego porque se iba a meter, de la mano de Kerry, en un callejón sin sentido. En Ucrania, Washington sirvió la mesa cuando ayudó a derrocar a un gobierno democrático, y Putin, atusándose los bigotes de viejo KGB, se sentó felicísimo a comer. Ya se despachó Crimea, ahora está adobando un corredorcito terrestre que la una con el territorio ruso; y cada vez “se le pierden” más soldados armados hasta los dientes por el este de Ucrania.

Pero mientras tanto la prensa nacional se infarta por la escalada en la crisis ucraniana (aquí todos los días hay una crisis diferente) Putin se reúne en territorio bielorruso con el presidente ucraniano Pedro Poroshenko para encontrar la solución.

“El destino del mundo y de Europa se decide en esta reunión en Minsk”, afirmó Poroshenko después de darle la mano a Putin, y a continuación se pusieron a conversar. “El destino del mundo”. A lo mejor es un poco grandilocuente Poroshenko, pero por si acaso, ¿dónde se quedó Obama en dicho destino? Después del golpe de estado en Ucrania mandó a Kerry a Kiev con unos dos mil millones de ayuda, retozó un poco con el fanfarroneo de una confrontación militar, le prohibió a unos 20 rusos venir a Disney World, y enseguida se metió en su caracol. Qué cosas más raras hace este presidente.

Los políticos y los comunicadores de esta gran nación se rasgan las vestiduras criticando a Putin porque “quiere restablecer la grandeza de Rusia”, pero yo no logro entender cuál es el problema de que Putin restablezca la grandeza de Rusia si esos mismos políticos y comunicadores se encargan día tras día, con su corrección política y sus intereses creados, de mermar la grandeza planetaria y moral de los Estados Unidos de América.

Si en la marea mediática que nos inunda hubiera intención de informar y no de vender o de asustar, nos enteraríamos, por ejemplo, de cómo este país armó al terrible ejército de ISIS a través de Arabia Saudita y Qatar, para combatir al gobierno sirio; que el embajador en Libia, Chris Stevens –en labores de la inteligencia no ajenas al ataque que le causó la muerte– fue destacado en Trípoli para derrocar a Khadafi; que en los planes estratégicos de la guerra de Irak en el 2003 se consideraba desmembrar al país, algo a lo que también aspira ISIS; de la verdad sobre la decapitación de James Foley, y que el partido Svoboda, parte de las fuerzas democráticas del actual gobierno ucraniano, no solo es anti ruso, sino también antisemita. Son una muestra de las informaciones que se reportan por todo el mundo menos en este crisol de la prensa libre y objetiva que es Estados Unidos de América.

Como toda potencia a lo largo de la historia, Estados Unidos defiende su área de influencia, su interés geopolítico, su seguridad nacional. A eso le llaman realpolitik. Lo peculiar es que la defiende a miles de millas de distancia de sus costas, en los complicados desiertos musulmanes del norte de África y el Medio Oriente. Putin lo hace en los jardines cosacos de su país. No le gusta, y a lo mejor tiene razón, que le pongan a la OTAN de vecino. Y esto también es realpolitik.

La diferencia de Putin y Obama es que el ruso tiene una visión de su estrategia, tal vez de su misión, y el norteamericano, como confesó el jueves en la Casa Blanca, ante el embate de ISIS todavía no sabe qué va a hacer, no tiene una estrategia.

El nivel de aprobación de Vladimir Putin es del 84%, el de Barack Obama es de 40. A qué menos puede aspirar un presidente y a qué más un supuesto zar.

Publicado en: El Espía Digital (04/09/2014)

No hay comentarios:

Publicar un comentario