miércoles, 5 de noviembre de 2014

Los conceptos de geopolítica y hegemonía

La Isla Mundo con su región cardial (Heartland) y su periferia (Rimland)
























Por Dr. Carlos Pérez Morales*
«Relato entre otros relatos, la historia se singulariza por el hecho de que posee una relación específica con la verdad, o más bien que sus construcciones narrativas intentan ser la reconstitución de un pasado que fue»

Roger Chartier

Introducción

Debido a la multiplicidad de acepciones que tienen estos términos, para propósitos de esta investigación, utilizaré definiciones operacionales. De esta forma me aseguré de que siempre estaré refiriéndome a los mismos conceptos. Para la selección de las definiciones consideré su uso común, la base cultural para la aceptación de los términos y su uso por la comunidad científica. La búsqueda incluyó la revisión de los mismos en la bibliografía científica.


La geopolítica

En el caso de la geopolítica ésta se deriva de la geografía política. Es una disciplina con límites definidos de estudio. La misma estudia la relación de cómo los factores geográficos, como el territorio, la población, su localización estratégica, sus fuentes de recursos naturales, aunque hayan sido modificadas por procesos económicos y tecnológicos, afectan las relaciones entre los estados y la lucha por el dominio mundial[1].

La escuela de pensamiento geográfico alemana fue la precursora de esta área de estudio, destacándose Federico Ratzel como uno de los geógrafos que más contribuyó a la elaboración de la moderna Geografía Política, de la cual se desprende la Geopolítica. Ratzel introdujo el tema de «espacio vital», así como también sostuvo que cada Estado tiene fronteras dinámicas con capacidad de expandirse. Su concepción biológica del Estado lo ubica dentro de la corriente de pensamiento organicista con una marcada inclinación hacia el determinismo ambiental[2].

El término geopolítica fue acuñado por el científico político sueco Rudolf Kjellén, cuando la disciplina emergió como un área definida de estudio sistemático. Kjellén, con su libro El Estado como organismo viviente publicado en 1916. (Trad. de Der Staat als Lebensform), aseveró que la geopolítica desarrolló su concepto básico según el cual los Estados tienen muchas de las características de los organismos vivientes[3]. Al propio tiempo, se enunció la idea de que un Estado tenía que crecer, extender o morir dentro de fronteras vivientes. Es por ello que tales fronteras tienen una naturaleza dinámica y son susceptibles al cambio. De acuerdo a Kjellén la geopolítica es una ciencia que a través de la geografía política, la geografía descriptiva y la historia, estudia la causalidad espacial de los sucesos políticos y sus futuros.

Los principales teóricos de esta disciplina a finales del Siglo XIX y principios del Siglo XX, fueron Alfred Thayer Mahan, de Estados Unidos, Halford Mackinder en Inglaterra y Karl Haushofer en Alemania. Mahan desarrolló su pensamiento en tres obras que se consideraron fundamentales y su influencia no se limitó a Estados Unidos, sino que fue reconocida en Inglaterra, Alemania y Japón[4]. Este teórico e influyente consejero presidencial recomendó la ocupación de las islas de Hawai, las Filipinas, tomar el control del Caribe y construir un canal que uniera los océanos Pacífico y Atlántico. Sus recomendaciones no sólo fueron aceptadas, sino también materializadas posteriormente por los gobernantes de su país.

Las principales condicionantes, que según el almirante Mahan, intervienen en el poderío marítimo de una nación son las siguientes: 1) La posición geográfica del país: la conformación física del mismo; donde se incluye: formación de la costa, los recursos naturales y el clima. 2) La extensión territorial del país: su población, el carácter del pueblo, su actitud comercial y la mentalidad marítima existente. En su obra destaca la importancia del carácter de los gobernantes que a través de políticas tomen ventaja de la explotación del mar. Mahan interesa particularmente, porque su pensamiento fue vital en la expansión de Estados Unidos hacia el Caribe y posteriormente en la construcción del Canal de Panamá. Sobre Mahan escribió Jorge Rodríguez Beruff:

Mahan también fue un decidido propagandista del expansionismo y el poder naval, ocupándose de popularizar y divulgar sus ideas a través de artículos en revistas de amplia circulación. La expansión del poder naval requería no sólo de un compromiso por parte del liderato político sino también en una opinión pública informada sobre cuestiones estratégicas[5].

En el caso de Estados Unidos, la geopolítica llegó a ser la forma de pensamiento dominante en los tiempos del presidente Teodoro Roosevelt, y condujo muy conscientemente a la decisión de éste y sus asociados de hacer de Estados Unidos un imperio ultramarino[6]. La guerra con España fue un dispositivo por el que Estados Unidos, adquirió un imperio: Cuba, Puerto Rico, las Filipinas y muy pronto de Colombia, Panamá[7].

Estas naciones serían las primeras víctimas de esa política imperial. A la Doctrina Monroe se le añadió un nuevo Corolario: el principio de la intervención estadounidense y el de papel de guardián policiaco en este hemisferio occidental[8]. El mismo se conoció como el Corolario Roosevelt. Éste fue comunicado al Congreso en el mensaje presidencial del 6 de diciembre de 1904. En el mismo Roosevelt señaló:
No es cierto que los Estados Unidos desee territorios o contemple proyectos con respecto a otras naciones del hemisferio occidental excepto los que sean para su bienestar. Todo lo que este país desea es ver a las naciones vecinas estables, en orden y prósperas. Toda nación cuyo pueblo se conduzca bien puede contar con nuestra cordial amistad. Si una nación, muestra que sabe cómo actuar con eficiencia y decencia razonable en asuntos sociales y políticos, si mantiene el orden y paga sus obligaciones no necesita temer la interferencia de los Estados Unidos. Un mal crónico, o una impotencia que resulta en el deterioro general de los lazos de una sociedad civilizada, puede en América, como en otras partes requerir finalmente la intervención de alguna nación civilizada, y en el hemisferio occidental, la adhesión de los Estados Unidos a la Doctrina Monroe[9].

Halford Mackinder, Director de la London School of Economics desde 1903 hasta 1908, comenzó a difundir sus ideas geopolíticas desde 1904, con su famoso ensayo The Geographical Pivot of History[10]. Fue un gran defensor del imperialismo británico, argumentando que las colonias en África y Asia constituían una válvula de escape segura para Europa.

La mayor contribución de Mackinder a la geopolítica es su doctrina del «Heartland» conocida en castellano como la teoría del corazón continental. Esta doctrina geoestratégica proponía el control sobre las grandes masas de tierra que comprenden Europa Occidental, Europa Oriental, Rusia, Siberia y el Asia Central. Unidos a estos territorios estaría el control de territorios coloniales en Asia y África.  Mackinder, contrario a Mahan, propuso que el control naval originado en la época colombina había llegado a su fin. Con el desarrollo de los medios de transportación, sobre todo de las vías férreas y las facilidades de las comunicaciones, el poder terrestre rivalizaría con el control de los mares[11]. Mackinder identificó al Medio Oriente como el área de convergencia de Europa, Asia y África. Era de opinión de que ese espacio no ocupa tres continentes, sino una gigantesca isla que llamó la isla mundial. De acuerdo a esta teoría:
[…] cualquier potencia podría encontrar allí todos los medios necesarios para conquistar al  mundo: hombres, materias primas, la más apta y numerosa juventud, así como la industria y el dinero que necesitara…

Mackinder formuló la ley que lleva su nombre. La misma enuncia que:
1.- El que domine la Europa Central, controlará el corazón mundial.
2.- El que domine el corazón mundial, dominará la Isla mundial.
3.- El que domine la Isla mundial, dominará al mundo[12].

Mackinder sugirió que se impidiera cualquier pacto entre Alemania y Rusia que pudiera operar en contra de los intereses del Imperio Británico. Una Alemania aliada a Rusia facilitaría el control de la Isla mundial y Mackinder temió esta alianza con Alemania, la cual se materializó en parte al finalizar la Segunda Guerra Mundial.

En Alemania, el pensador geopolítico más destacado lo fue Karl Haushofer. Él argumentaba que Alemania tenía que expandir sus fronteras para acomodar el aumento de la población. Identificó la política del Destino Manifiesto de Estados Unidos, con su Corolario Roosevelt y el Pan-americanismo, como mecanismos para ejercer control y hegemonía de Estados Unidos en América. Sugería la creación de una política exterior para Alemania parecida a la de Estados Unidos en América Latina. Esta política crearía un Pan-germanismo o un Pan-europeísmo dominado por Alemania.

Haushofer tuvo acceso al poder nazi a través de su discípulo Rudolf Hess, de quien fue mentor. Muchas de sus ideas se encuentran plasmadas en Mein Kempf[13]. Como colaborador de Hitler, alcanzó altas posiciones tales como la de director del Instituto de Estudios Geopolíticos de la Universidad de Munich. Se desempeñó como catedrático de Geografía de Defensa y presidente de la Academia Alemania.

Después de la Segunda Guerra Mundial, la geopolítica fue desapareciendo como disciplina científica en las universidades estadounidenses. Esto se debió a la mala fama que adquirió durante la invasión de Hitler a Europa. Aun así, destacados profesores universitarios como Nicholas Spyman, profesor eméritus de la Universidad de Yale, continuaron con el estudio de la disciplina[14].

En América Latina, de acuerdo a Jose Luis Cadena Montenegro, el Libertador Simón Bolívar, autor de la Carta de Jamaica[15]:
« […] plasmó la más clara expresión de su sentido político-geográfico, su profundo conocimiento del medio físico, económico y social americano y de su genial intuición sobre el destino de cada Estado que nacería de su espada liberadora»[16].

Desde su nacimiento como Estados nacionales, los países de América Latina estuvieron sometidos a las políticas de los diferentes gobiernos de Estados Unidos, quienes consideraron la región como su patio trasero. De aquí podían obtener materias primas baratas, y un territorio controlable para sus propios intereses políticos-militares. Cuando Estados Unidos inició su expansión extracontinental, a finales del Siglo XIX, lo hizo hacia el Caribe y hacia el Sur.

En el año l939, el gobierno de Estados Unidos comisionó unos estudios al Departamento de Estado y su Consejo de Relaciones Exteriores denominados Estudios sobre la guerra y la paz (WPS)[17]. Los mismos se llevaron a cabo con la colaboración de la Fundación Rockefeller. Se identificó el área de América Latina como aquella donde se podía establecer un gran imperio informal. Este permitiría el libre fluir de capitales bajo el control hegemónico de Estados Unidos en los aspectos económicos, políticos y militares[18]. Esta serie de estudios sirvieron de guía a Estados Unidos en su política exterior durante el período de la Segunda Guerra Mundial y los años venideros que precedieron a la Guerra Fría.

Para América Latina, Estados Unidos estableció diferentes políticas hacia la región como la del Buen Vecino, la del Buen Socio y la Alianza para el Progreso. También con la firma de pactos militares regionales como el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca de 1947 y mediante el control diplomático de organizaciones regionales como la Organización de Estados Americanos, Estados Unidos ejerció influencia sobre muchos ejércitos de la región, los cuales adiestró y le proveyó armamento. De acuerdo a John Lindsay-Poland:
«El mantenimiento de una red de bases militares entrelazadas en la región latinoamericana es el complemento estratégico para asegurar acceso a mercados, controlar el flujo de narcóticos y obtener recursos naturales, especialmente petróleo.»[19]

Entre algunas de estas bases podemos mencionar la de Guantánamo en Cuba, Soto Cano en Honduras, Manta en Ecuador, en Aruba y Curazao. En Puerto Rico tienen: Fort Buchanan, Sabana Seca, el Campamento Santiago, una amplia red de antenas de comunicaciones a través de toda la isla, la Guardia Nacional y en El Salvador la base de Comalapa.

La geopolítica volvió a tener auge en la política exterior de Estados Unidos a partir de la década de los setenta. Esto ocurrió bajo la influencia del Secretario de Estado Henry Kissinger. De acuerdo a Foster, confrontados con la crisis imperial –provocada por la debacle en Vietnam– y la necesidad de restaurar su poder, «tanto Kissinger, como el Presidente Nixon, hicieron movimientos de carácter geopolíticos en su política exterior»[20].

En nuestros días, el análisis geopolítico, nos permite entender lo que está ocurriendo a nivel mundial con la política exterior de Estados Unidos. Estos se están asegurando el control sobre las importantes áreas de recursos –especialmente fuentes de energía y agua– para mantener su control hegemónico a nivel mundial.

De acuerdo con Cadena Montenegro, en la actualidad, la geopolítica se encuentra más viva que nunca y camina de la mano de quienes en el siglo XXI continúan con la intención de refundir imperios[21]. Carlos Alzugaray, explicó la relación geopolítica de Estados Unidos con el área del Caribe, durante el Siglo XIX, de la siguiente manera:
« […] dentro del movimiento expansionista de los Estados Unidos en el siglo XIX, la Cuenca del  Gran Caribe fue estratégicamente prioritaria. Con el decurso de los años, al interés geopolítico se añadió el económico. La subregión ha sido siempre objeto del más crudo intervencionismo político norteamericano».[22]

Alzugaray continúa su análisis incluyendo diferentes manifestaciones geopolíticas y militares ocurridas en el Siglo XX, «en el primer tercio del siglo aunque también en fecha tan reciente como 1989, cuando las fuerzas armadas estadounidenses invadieron Panamá a fin de arrestar al General Manuel Noriega».[23]

En cuanto a Estados Unidos se refiere, la llamada Guerra contra el terrorismo ha comenzado a estudiarse como la geopolítica del imperio[24]. La geopolítica ya no se interesa en la expansión territorial, sino en el crecimiento del capital a través de las empresas transnacionales. En los pocos años del Siglo XXI, se evidencia la relevancia que tienen los estudios geopolíticos, especialmente ligados a los estudios de hegemonía.


La hegemonía

El concepto de hegemonía ha evolucionado con el transcurrir de los tiempos y sobre todo a partir de los trabajos del elaborador de su teoría, el italiano Antonio Gramsci[25]. Como muchos escritores europeos, Gramsci escribió en prisión su gran obra, hoy conocida como los Cuadernos de la Cárcel[26]. Seguidor del marxismo, Gramsci elaboró una teoría de la hegemonía basándose y ampliando principios de Marx. De acuerdo con Angie Gagó; Antonio Gramsci:
«Utilizó la palabra Hegemonía para referirse a cómo la clase dirigente organiza el consenso entre las clases oprimidas. El revolucionario italiano argumentó que además de utilizar la fuerza del aparato del Estado y de la coerción, la clase capitalista usa también la fuerza política e ideológica del consenso. En este sentido, explicó que para cambiar el orden y la organización de la sociedad, no sólo es suficiente un asalto al poder —derrocar al Gobierno burgués y tomar el poder—, sino que también es necesario un trabajo de concienciación de las masas para acabar con las contradicciones ideológicas que la clase trabajadora tiene en el sistema capitalista».[27]

Cierto equilibrio de compromiso.[28]

Por otra parte, Alfonso Klauer, definió la hegemonía imperial de la siguiente manera:
«Hegemonía es el dominio (permanente o transitorio) que ejerce un pueblo, nación y/o Estado (hegemónico) sobre otro u otros pueblos, naciones y/o Estados (dominados), y a través del que aquél hace prevalecer sus intereses (territoriales, económicos, culturales, etc.).»[29]

Explicando lo que se entiende por hegemonía, Klauer continúa delineando algunas de sus características: «el pueblo dominante hace prevalecer sus intereses ante los pueblos dominados sin que se dé sojuzgamiento y en particular, el que se obtiene con la ocupación militar del territorio»[30].

En la relación hegemónica dice Klauer, por lo general no desaparecen los aparatos estatales de los pueblos dominados. Dependen de diversos factores con el mayor o menor peso específico o poder propio del pueblo dominado: la habilidad estratégica de los gobernantes de los pueblos dominados; el nivel de polarización ideológica entre los gobiernos en cuestión, la relevancia que para el poder hegemónico tiene, en relación con sus intereses el asunto sobre el cual decide el gobierno del país dominado. Con el desarrollo de la tecnología de las comunicaciones, en la relación hegemónica ya no necesariamente se da el continuum geográfico que caracterizaba a los imperios.

La hegemonía, nos explica Klauer «puede darse en aspectos de la vida tan diversos como el militar, económico, financiero, ideológico, científico, tecnológico, etc. y claro está, puede darse en todos ellos o sólo algunos campos». Por lo general, continúa Klauer, se asocia hegemonía, con hegemonía militar aunque este tipo de influencia no sea la predominante en nuestros días: es decir con agresiones militares y violencia, esto es, con altos costos sociales. No puede perderse de vista, que la hegemonía económica, puede derivar en costos sociales y económicos tan altos como los de una prolongada conquista militar y mucho más altos que los de una gran guerra… La hegemonía absoluta implica una relación profundamente antidemocrática, en la que está siempre presente la arbitrariedad y el abuso, descarado o sutil.

Chris Casé-Dunn y Thomas Reifer mencionan tres hegemonías: la holandesa en el Siglo XVII, la inglesa en el Siglo XIX, y la hegemonía de Estados Unidos en el Siglo XX. Los sociólogos y otros científicos han estudiado el alza y declinar de estas etapas hegemónicas en esta periodización histórica. Casé-Dunn y Reifer examinaron la gran ventaja que lleva Estados Unidos en el campo de la biotecnología, la ingeniería genética y otras tecnologías de punta y cómo esto hace posible que las mismas beneficien a su hegemonía mundial[31]. Su trabajo estuvo dirigido a examinar los siguientes aspectos: 1) investigación y desarrollo biotecnológico, agrícola y médico; 2) plantas biotecnológicas que están desarrollando productos médicos y agrícolas; y, 3) políticas nacionales y globales que intentan regular y probar productos de ingeniería genética, regular la investigación biotecnológica de productos médicos; y, regular la investigación y desarrollo de productos médicos de la biotecnología.
Por otra parte, para Immanuel Wallerstein, creador de la teoría sistema-mundo el concepto de hegemonía incluye:
[…] mucho más que el liderato, pero menos que un imperio en el sentido estricto del término. El poder hegemónico impone sus reglas en el sistema internacional, creando un nuevo orden público. El estado hegemón puede ofrecer algunas ventajas extras utilizando las empresas en el mercado para su propio beneficio.[32]

De acuerdo a Wallerstein:
Estados Unidos ocupó su posición hegemónica en el marco del sistema-mundo capitalista, a  partir del fin de la Segunda Guerra Mundial, en 1945. Al salir victorioso de la guerra, Estados Unidos quedó en posición de dominar el mercado mundial. Como la industria europea había sido devastada, tuvo que reconstruirla para garantizarse un mercado para sus productos. Lo mismo sucedió con la economía japonesa, la cual también ayudó a levantar.

En términos políticos, Estados Unidos ayudó a crear organizaciones internacionales que le permitieron mantener control hegemónico sobre muchas naciones. Entre estas organizaciones se encuentran: la Organización de las Naciones Unidas, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y la Organización del Tratado de Atlántico Norte. El dominio político, económico y militar de Estados Unidos se extendió hasta la década de los 70[33] .

Wallerstein también reconoció que Estados Unidos ya no juega ese papel en nuestro mundo contemporáneo. Su poder ha perdido legitimidad, sobre todo con las guerras en las que participa. También existen muchas interrogantes sobre cómo serían las relaciones de Estados Unidos con una Europa unificada.

Ana Esther Ceceña, ha estudiado el tema de la hegemonía extensamente y ha publicado varios libros y artículos en revistas. Para ella:
«la hegemonía es una categoría que se ha ido formando de sentidos y contenidos diversos. Desde su uso militar o guerrero hasta su resignificación gramsciana, se va llenando de sustancia al tiempo que se traslada de campo relacional. Si hegemonía era una combinación entre dominación, fuerza y capacidad dirigente en el lenguaje guerrero, se convierte, en boca de Gramsci, en espacio de construcción del sujeto revolucionario… A partir de Gramsci, [...] es indispensable generar amplios consensos en torno a una concepción del mundo alternativa a la visión dominante, emanada del proceso de trabajo capitalista…»[34]

La propuesta gramsciana, continúa explicando Ceceña, «lleva a concebir la hegemonía: como la capacidad para generalizar una visión del mundo.»[35 ]

Esta misma definición del concepto de la hegemonía queda resumida cuando Ceceña señala que:
«La hegemonía es la capacidad de convertir la propia concepción del mundo en verdad universal, bien porque las condiciones materiales que la generan y la acción del sujeto colectivo que la sustenta logran construir amplios consensos o porque todos los mecanismos de corrección social y establecimiento de normatividades afines a esta concepción del mundo se imponen como esencia moral y valores compartidos mediante el recurso a la violencia en todas sus formas, justificando así la sanción a la disidencia en cualquiera de los campos de la vida social.»[36]

En Estados Unidos, sus dirigentes, han comprendido perfectamente que para conservar su hegemonía, disponen de tres ventajas sobre sus competidores europeos y japoneses: el acceso a los recursos naturales del globo terráqueo, una buena organización militar y el peso que tiene la «cultura anglosajona a través de la cual se expresa preferentemente la dominación ideológica del capitalismo»[37].

Las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, así como sus agencias de inteligencia patrocinan estudios científicos que le ayuden a mantenerse a la delantera de la hegemonía en el mundo entero. Algunos de estos estudios son realizados y publicados por la Rand Corporation, compañía vinculada a los organismos militares y agencias de seguridad de Estados Unidos[38].

Publicado en: Escenarios XXI

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