domingo, 4 de enero de 2015

Alerta en Europa: El Islamo-Nacionalismo albanés muestra su cara

Por Jesús Domínguez

Los graves enfrentamientos durante un partido de fútbol entre las selecciones de Serbia y Albania han servido para quitarnos la venda sobre el peligro que representa el islamo-nacionalismo albanés. Una bomba de relojería a punto de estallar en el corazón de Europa, en la misma zona donde han empezado varias guerras, entre ellas la Primera Guerra Mundial.

Hasta ahora, debido a intereses ajenos al bienestar común europeo, y a una motivación geopolítica, se nos había presentado la imagen idílica del nacionalismo albanés como los “buenos” de la película, y su sueño de la Gran Albania, como la respuesta romántica y natural ante la opresión y persecución sufrida por la “Gran Serbia”; los “malos” de la película.

Hay una barrera que separa el patriotismo o nacionalismo “sano” (por otro lado, deseable por toda nación que se precie de serlo), del sectarismo tribal cargado de odio hacia el otro. Si además, se adereza este odio cainita y xenófobo con un componente sectario religioso, tenemos un coctel explosivo. Esto es en resumen lo que supone actualmente el nacionalismo albanés: una combinación de sectarismo tribal y sectarismo religioso. Es decir, la creación de la Gran Albania (mediante la conquista física y demográfica de los países circundantes), combinado con una buena dosis de islamismo talibán salafista, y un toque de neo-otomanismo.


NACIONALISMO DEFENSIVO VS NACIONALISMO EXPANSIVO

El nacionalismo serbio ha sido casi siempre un nacionalismo defensivo, y de hecho, los conflictos armados acaecidos en la exYugoslavia se inician como consecuencia de defender a las minorías serbias ante las agresiones de otros nacionalismos expansivos, incitados todos ellos por un auge exponencial de radicalidad en declaraciones y propósitos, que favorecían a intereses externos que querían romper Yugoslavia. Es decir, no hubo guerra en Eslovenia, porque no hubo minoría serbia perseguida[i]. Si hubo guerra en Croacia, porque si había minoría serbia perseguida. Y del mismo modo sucedió en Bosnia y en Kosovo. Ciertamente hay muchos paralelismos entre la manipulación informativa ejercida en 1914 contra Serbia a raíz del asesinato del Archiduque Francisco, para justificar el inicio de la IGM por parte de Alemania (Austria-Hungria), con la utilización maniquea que se realizó contra Serbia en las Guerras de los Balcanes.

En todos estos ejemplos, en Croacia, Bosnia, Kosovo, el perdedor siempre ha sido Serbia, pero la imagen que ha quedado impresa en la mente de la opinión pública occidental (fruto de una buena manipulación mediática) es la del “agresor”, rabioso, furibundo y sanguinario serbio.

Pero la realidad es distinta a todo los que nos han contado machaconamente los Mass Media. Lo cierto, es que los serbios fueron expulsados de los lugares que habitaban desde hace siglos, a excepción de la  Federación bosnia de la República Srpska[ii] , así como de territorios de Kosovo como Leposavic, Zubin Potok, Mitrovica Norte, Zvecan , Gracanica o Strepce, donde sobreviven en reservas al estilo de lo que hicieron en el Salvaje Oeste con los Sioux.

No hubo conflictos tampoco ni en Macedonia(a excepción de falta de libertades con la Iglesia Ortodoxa Serbia),  ni recientemente en Montenegro (territorio de mayoría serbia). Y no los hubo, porque ni la población ni los derechos de la población serbia se vieron atacados, y por lo tanto no había nada que defender.

Las siniestras fuentes de la Gran Albania

Pero volvamos al tema principal que abordamos. El nacionalismo albanés bebe de diversas fuentes. Una de ellas es la mitológica. Para la historiografía del nacionalismo albanés excluyente, los albaneses serían el pueblo más antiguo de los Balcanes, lo que les haría poseedores de más derechos que el resto de las personas que conforman el resto de las nacionalidades que habitan allí. Una teoría, por cierto, que no se sostiene científicamente si atendemos a las pruebas históricas y biológicas. La lengua albanesa sería originaría de los Cárpatos, y el haplogrupo I, el más antiguo de Europa, sería mayoritario en los serbios. Ni siquiera el héroe nacional Skenderbeg sería albanés, pues como dice el profesor Karl Kopf de Königsberg, su nombre real era Djuradj Kastriota.

Otra de las señas identitarias del nacionalismo albanés, y una de las más significativas, es el islamismo expansionista, así como el neo-otomanismo. Son muy esclarecedoras las declaraciones y la biografía de uno de los padres de la Albania moderna, Mustafa Merlika-Kruja, presidente de Albania entre 1941 y 1943: ”Debemos esforzarnos para garantizar que la población serbia de Kosovo sea eliminada lo más pronto posible… Todos los serbios nativos que han estado viviendo aquí durante siglos deberían denominarse colonialistas y, como tal, a través de los gobiernos albanés e italiano, se deben enviar a campos de concentración en Albania. Los colonos serbios deben ser asesinados”.

La inspiración para estas atrocidades y barbaridades, la encontró en su vida diaria como un entusiasta súbdito turco más de principios del siglo XX. El que fuera presidente número 13 de Albania, cursó sus estudios en Turquía (en la Universidad de Ankara), donde posteriormente ocupó altos cargos en la Administración Estatal en Estambul, y participó en la funesta y sanguinaria “Revolución de los Jóvenes Turcos”. Fue en este periodo cuando Turquía cometió con una impunidad absoluta el conocido como Genocidio u Holocausto Armenio, que supuso el exterminio de entre un millón y medio y dos millones de cristianos armenios, para así asegurarse la unidad religiosa, racial, y nacional del Imperio Otomano. Este genocidio no fue el único cometido por una Turquía movida por el furor del islamismo y el tribalismo, si no que en este mismo periodo tuvieron lugar el Genocidio Asirio (750.000 cristianos exterminados) y el Genocidio Griego (350.000 cristianos exterminados). Es decir, la élite del nacionalismo albanés, los fundadores del mito de la Gran Albania, tuvieron muy presentes estos acontecimientos acaecidos en su “madre patria” turca, en un tiempo coincidente con el de la Primera Guerra Mundial. Comprobaron que estos hechos fueron plenamente justificables y respaldados en términos generales, y que no hubo ningún tipo de repercusión o consecuencia negativa, por lo que decidieron emplear esa misma lógica siniestra y luctuosa contra la población serbia, y por extensión, a cualquier no-albanés presente en su ensoñación de “Gran Albania”.

SITUACIÓN ACTUAL

La 'Gran Albania'
El nuevo auge de la Gran Albania comienza tras la Guerra de Kosovo, debido al apoyo incondicional que se realiza al auto-proclamado Gobierno de Prístina, dando auge a la proliferación de mafias albanesas y a la extensión del islamo-nacionalismo albanés por toda la región. De este modo, hoy en día nos encontramos con graves problemas en todos los territorios que rodean Albania: Montenegro (Ulcinj y Tuzi), Serbia (Kosovo y Valle de Presevo), Grecia (Pireo), y Macedonia (un tercio de su territorio occidental y gran parte de la Capital), donde si no ha estallado un conflicto armado abierto ha sido por la amenaza búlgara de intervención militar.

Además, hay dos factores más, sobre los que no sabemos su evolución a ciencia cierta, pero sobre los que si podemos intuir un componente desestabilizador importante: la alianza de este islamo-nacionalismo con los musulmanes wahabitas de Bosnia y el Oblast de Raska, así como la vuelta a casa de los yihadistas albanokosovares que partieron de los Balcanes para combatir en Siria y en Irak con el Estado Islámico o ISIS.



NOTAS

[i] En Eslovenia hubo un breve escarceo entre las fuerzas de orden del Estado yugoslavo y los secesionistas, motivado por la defensa de la legalidad vigente.

[ii] Creo que su denominación más apropiada en español debería ser “República Serbiaca”, ya que el término Srpska es una transcripción, o copia literal, del serbio utilizada en los Acuerdos de Dayton, y no una traducción adecuada a nuestra lengua.

Publicado en: El Espía Digital (28/12/2014)

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