miércoles, 7 de enero de 2015

¿Es Putin incorruptible? Una estadounidense opina sobre él

Amigos y compañeros,

A medida que la situación de Ucrania ha empeorado, la desinformación y la propaganda se vierten sobre Rusia y Vladimir Putin.

Periodistas y expertos deben buscar en Internet y en el diccionario de sinónimos para idear nuevos epítetos diabólicos para describir a Rusia y a Putin.

Dondequiera que hago ponencias por todo Estados Unidos, la primera cuestión que ominosamente preguntan durante el turno de preguntas y respuestas es siempre, "¿Qué pasa con Putin?".

Es el momento de compartir mis pensamientos que siguen:

Putin, obviamente, tiene sus defectos y comete errores. Basado en mi experiencia anterior con él, y las experiencias de personas de su  confianza, incluidos los funcionarios estadounidenses que han trabajado estrechamente con él durante un período de años, Putin es con toda probabilidad un hombre recto, de fiar y excepcionalmente inventivo. Él es, obviamente, un pensador y un planificador a largo plazo y ha demostrado ser un excelente analista y estratega. Es un líder que puede trabajar en silencio hacia sus metas bajo montículos de acusaciones y mitos que se han levantado constantemente en él desde que se convirtió en el segundo presidente de Rusia.


He estado observando cuidadosamente cómo crecía la demonización hacia Putin desde que comenzó su gobierno en la década de 2000. De aquella meditaba en el ordenador mis pensamientos y preocupaciones, con la esperanza de finalmente incluirlas en un libro (que fue finalmente publicado en 2011). El libro explica mis observaciones más a fondo que este artículo. Al igual que otros que han tenido experiencia directa con este hombre poco conocido, he tratado en vano de evitar ser etiquetada como una "apologista de Putin". Si uno es incluso neutral acerca de él, se le considera "blando con Putin" por los expertos, periodistas y por los ciudadanos comunes que obtienen sus noticias de CNN, Fox y MSNBC.

No pretendo ser una experta, sólo una desarrolladora de programas en la URSS y Rusia durante los últimos 30 años. Pero durante este tiempo, he tenido contacto mucho más directo con rusos de todo tipo a través de 11 zonas de horarias de lo que cualquier reportero occidental o, para el caso, cualquiera de los funcionarios de Washington. He estado en el país el tiempo suficiente para reflexionar sobre la historia y la cultura rusas profundamente, para estudiar su psicología y acondicionamiento, y para comprender las marcadas diferencias entre las mentalidades estadounidense y rusa que complican nuestras relaciones políticas con sus líderes. Al igual que con las personalidades dentro una familia o en un club cívico o en un ayuntamiento, se necesita la comprensión y el compromiso de ser capaz de crear relaciones viables cuando los condicionamientos básicos son diferentes. Washington ha sido notoriamente desinteresado en la comprensión de estas diferencias y en tratar de conocer a Rusia, aunque sea la mitad.

Además de mi experiencia personal con Putin, he tenido conversaciones con numerosos funcionarios estadounidenses y empresarios norteamericanos que han tenido años de experiencia trabajando con él. Creo que es seguro decir que nadie lo describiría como "cruel" o "matón", u otros adjetivos difamatorios y otros nombres que se utilizan repetidamente en los medios de comunicación occidentales.

Putin como teniente de alcalde de San Petersburgo
Conocí a Putin años antes de que él hubiera siquiera soñado con ser presidente de Rusia, al igual que muchos de los que trabajamos en San Petersburgo durante la década de 1990. Desde que las calumnias comenzaron, he llegado a casi obsesionarme en la comprensión de su carácter. Creo que he leído cada discurso importante que ha dado (incluyendo los textos completos de sus conversaciones-debate anuales con los ciudadanos rusos). He estado tratando de determinar si ha cambiado para peor desde que fue ascendido a la presidencia, o si es un personaje recto metido en un papel que él nunca anticipó, y está utilizando grandes dosis de ingenio tratando de hacer lo mejor que pueda para hacer frente a Washington bajo circunstancias extremadamente difíciles. Si este último es el caso, y creo que así es, debería obtener altas calificaciones por su desempeño en los últimos 14 años. No es por accidente que Forbes lo declarase del líder más poderoso de 2013, en sustitución de Obama a quien se le dio el título de 2012. A continuación describo mi experiencia personal con Putin.

Era el año 1992... 
Fue dos años después de la implosión del comunismo; el lugar era San Petersburgo. Durante años había creado una serie de programas para abrir las relaciones entre los dos países y ayudar al pueblo soviético a conseguir más allá de sus arraigadas mentalidades de "arriba o abajo". La posibilidad de un nuevo programa surgió en mi cabeza. Mientras esperaba la firma del Ayuntamiento Mariinsky, se programó una cita. Mi amigo Volodia Shestakov y yo aparecimos por una puerta lateral a la entrada del edificio Mariinsky. Nos encontramos en una pequeña y aburrida oficina, frente a un hombre anodino en un traje marrón. Me preguntó por la razón de mi visita. Después de consultar la propuesta que le proporcioné empezó a realizar preguntas inteligentes. Después de cada una de mis respuestas, el preguntaba la siguiente cuestión relevante. Me di cuenta de que este entrevistador era diferente de los demás burócratas soviéticos, que siempre parecían caer en conversaciones afables con extranjeros con la esperanza de obtener sobornos a cambio de las peticiones americanas. CCI tenía el principio de que nosotros nunca, nunca dábamos sobornos. Este burócrata era abierto, indagador, e impersonal en su comportamiento. Después de más de una hora de preguntas y respuestas cuidadosas, en voz baja, explicó que él se había esforzado en determinar si la propuesta era legal, y luego dijo que, lamentablemente, en ese momento no lo era. Unas buenas palabras acerca de la propuesta fueron pronunciadas. Eso fue todo. Simple y amablemente nos mostró la puerta. Ya en la acera, le dije a mi colega, "¡Volodia, esta es la primera vez que tratamos con un burócrata soviético que no nos pide un viaje a los EE.UU. o algo de valor!". Recuerdo haber mirado su tarjeta a la luz del sol; decía: Vladímir Vladímirovich Putin.

1994
El Cónsul de los Estados Unidos, el General Jack Gosnell, me llamó urgentemente a mí en San Petersburgo. Tenía 14 miembros del Congreso y el nuevo embajador estadounidense en Rusia, Thomas Pickering, llegando a San Petersburgo en los próximos tres días. Necesitaba ayuda inmediata. Corrí hacia el Consulado y me enteré de que Jack tenía la intención de ponerme a cargo de esta delegación,así como del embajador entrante. Yo estaba aturdido, pero él insistió. Venían de Moscú y estaban furiosos acerca de cómo se estaban desperdiciando fondos de Estados Unidos allí. Jack quería que escucharan las "buenas noticias" sobre los programas de CCI que estaban mostrando buenos resultados. En las siguientes 24 horas, Jack y yo también establecimos reuniones "caseras" en pequeños apartamentos de una docena de empresarios rusos para los dignatarios que venían (la gente del Departamento de Estado de San Petersburgo estaban horrorizados, ya que nunca se había hecho antes,pero Jack lo negaba) . Sólo más tarde, en el año 2000, me enteré de la experiencia previa de tres años de Jack con Vladimir Putin en la década de 1990, mientras que el segundo manejaba la ciudad en nombre del alcalde Sobchak. Más sobre esto a continuación.

31 de diciembre 1999
Sin previo aviso, a finales de año, el presidente Boris Yeltsin anunció al mundo que, a partir del día siguiente en adelante, abandonaba su oficina y dejaba Rusia en manos de un desconocido Vladímir Putin. Al conocer la noticia, pensé que seguramente no era el Putin que había conocido, que nunca podría liderar Rusia. Al día siguiente, un artículo del New York Times incluyó una foto. ¡Sí, fue el mismo Putin que había conocido años atrás! Me quedé muy sorprendida y consternada, y le dije a mis amigos, "Esto es un desastre para Rusia, he pasado tiempo con este hombre, él es demasiado introvertido y muy inteligente... nunca será capaz de relacionarse con el pueblo de Rusia". Después me lamenté: "Para Rusia poder levantarse de sus cenizas, deben suceder dos cosas: 1) Los jóvenes y arrogantes oligarcas deben ser expulsados por la fuerza desde el Kremlin, y 2) Debe encontrarse la manera de eliminar a los jefes regionales (gobernadores) de sus feudos a través de las 89 regiones de Rusia". Estaba segura de que el hombre del traje marrón nunca tendría los instintos o el valor para enfrentar este doble desafío para Rusia.

Febrero de 2000 
Casi inmediatamente Putin comenzó a poner los oligarcas de Rusia nerviosos. En febrero, surgió una pregunta acerca de los oligarcas; él lo aclaró con una pregunta y su respuesta: "¿Cuál debe ser la relación con los así llamados oligarcas? La misma que con cualquier otra persona. La misma que se tiene con el  propietario de una pequeña panadería o de una tienda de reparación de calzado." Esta fue la primera señal de que los magnates ya no serían capaces de hacer alarde de las regulaciones gubernamentales o contar con acceso especial en el Kremlin. También puso a los capitalistas de Occidente nerviosos. Después de todo, estos oligarcas eran intocables empresarios ricos; buenos capitalistas, si no tenemos en cuenta que consiguieron sus empresas de manera ilegal y que habían puesto sus ganancias en bancos extranjeros.

Cuatro meses más tarde, Putin pidió una reunión con los oligarcas y les ofreció un trato: Podrían mantener sus empresas, ilegalmente obtenidas en la era soviética, y sin ser nacionalizadas... siempre que los impuestos fueran pagados sobre sus ingresos y que se quedaran personalmente al margen de la política. Esta fue la primera de las "soluciones elegantes" de Putin a los complicados desafíos que enfrentaba la nueva Rusia. Pero el acuerdo también puso a Putin en la mira de los medios de comunicación y funcionarios estadounidenses, que luego empezaron a defender a los oligarcas, particularmente Mijaíl Jodorkovski. Este último se convirtió en altamente político, no pagaba impuestos, y antes de ser detenido y encarcelado estaba a punto de vender una parte importante de la mayor petrolera privada de Rusia, Yukos Oil, a la estadounidense Exxon Mobil. Por desgracia, para los medios de comunicación norteamericanos y sus estructuras de gobierno, Jodorkovski se convirtió en un mártir (y lo sigue siendo hasta hoy).

Marzo de 2000
Llegué a San Petersburgo. Una amiga rusa (psicóloga) que conocía desde 1983 vino para nuestra visita habitual. Mi primera pregunta fue: "Lena ¿qué piensas acerca del nuevo presidente?" Ella sonrió y respondió, "¡Es Volodia [1], fui a la escuela con él!" Ella comenzó a describir a Putin como un joven tranquilo, pobre, amante de las artes marciales, que defendía a los niños intimidados en el patio de recreo. Ella lo recuerda como un joven patriota que solicitó entrar en el KGB antes de tiempo, justo después de graduarse en la escuela secundaria (lo rechazaron, pero le dijeron que tenía que cursar estudios superiores). Así decidió estudiar Derecho. Más tarde volvió a solicitar plaza y fue entonces aceptado. Debí fruncir el ceño ante esto, porque Lena dijo: "Sharon, en esos días todos admirábamos el KGB y creíamos que los que trabajaban allí eran patriotas y estaban salvaguardando la seguridad del país. Pensamos que era natural para Volodia elegir esta carrera". Mi siguiente pregunta fue: "¿Qué crees que va a hacer con los criminales de Yeltsin en el Kremlin?" poniéndose la bata de psicóloga, reflexionó y respondió: "Si se deja llevar por su comportamiento habitual, los observará por un tiempo para estar seguro de lo que está pasando, entonces dejará caer algunas señales para hacerles saber que él está mirando. Si ellos no responden, se dirigirá a ellos personalmente, entonces si los comportamientos no cambian, algunos irán a la cárcel en un par de años". La felicité por correo electrónico cuando sus predicciones comenzaron a ocurrir en tiempo real.

A lo largo de la década de 2000 
Muchos ex alumnos del  CCI en San Petersburgo estaban siendo entrevistados para determinar cómo estaba funcionando el programa de formación empresarial PEP y cómo podrían hacer que la experiencia de Estados Unidos fuese más valiosa para sus nuevas pequeñas empresas. La mayoría creía que el programa había sido enormemente importante, y que incluso les había cambiado la vida. Por último, a cada uno se le preguntó: "Entonces, ¿qué piensa usted de su nuevo presidente?" Ninguno respondió negativamente, aún cuando en ese tiempo los empresarios odiaban a los burócratas de Rusia. La mayoría respondió del mismo modo: "Putin registró mi negocio hace unos años". Siguiente pregunta: "Entonces, ¿Cuánto te costó?" Al unísono respondieron: "Putin no cobraba nada". Uno dijo: "Fuimos a la mesa de Putin porque los otros registradores en el Mariinsky consiguieron hacerse ricos literalmente 'desde sus asientos'".

Finales de 2000 
En el primer año de Putin como presidente de Rusia, funcionarios de Estados Unidos parecían sospechar que Putin iba a ser la antítesis de los intereses de América, así que todos sus movimientos se pusieron en duda en los medios de comunicación estadounidenses. Yo no podía entender por qué y seguía la crónica de estos sucesos en mi computadora y en los boletines de noticias.

Año 2001 
Jack Gosnell (ex USCG mencionado anteriormente) explicó su relación con Putin cuando éste era teniente de alcalde de San Petersburgo. Ambos habían trabajadoestrechamente para crear empresas conjuntas y otras formas de promover las relaciones entre los dos países. Jack relató que Putin siempre había sido honrado, cortés y servicial. Cuando la esposa de Putin, Ludmila, tuvo un accidente automovilístico grave, Jack se tomó la libertad (antes de informar a Putin) para organizar la hospitalización y un billete aéreo para que ella pudiera recibir atención médica en Finlandia. Cuando Jack se lo contó a Putin, dijo que él se vio superado por su oferta, pero terminó diciendo que no podría aceptar ese favor, y que Ludmila podría recuperarse en un hospital ruso. Y lo hizo, aunque la atención médica en Rusia era deplorable en la década de los 90.

Un oficial de alto rango del CSIS que era mi amigo en el año 2000, trabajó de cerca con Putin en una serie de proyectos conjuntos durante los 90. Dijo que no había tenido tratos con Putin que fueran cuestionables, que lo respetaba y creía que estaba obteniendo una reputación inmerecida en los medios informativos de EE.UU. De hecho, cerró la puerta del CSIS cuando empezamos a hablar sobre Putin. Creo que sus comentarios no hubieran sido aceptables si otros hubieran estado escuchando.

Otro ex funcionario de EE.UU., que prefiere conservar el anonimato, reportó haber trabajado en estrecha colaboración con Putin, y dijo que nunca había notado insinuación alguna de soborno, ni se había sentido presionado. Sólo había observado comportamientos respetables y amabilidad.

Tuve dos encuentros en 2013 con funcionarios del Departamento de Estado con respecto a Putin:

En el primero, me sentí libre de formular la pregunta de la que tanto ansiaba obtener respuesta: "¿Desde cuándo Putin se volvió inaceptable para los funcionarios de Washington y por qué?" Sin vacilar recibí una respuesta: "Los cuchillos se desenfundaron cuando se anunció que Putin seria el siguiente presidente." Cuestioné: "¿POR QUÉ?" La respuesta: "Nunca pude saber por qué; quizá porque fue del KGB". Propuse que Bush padre fue director de la CIA. La respuesta fue: "Eso no habría hecho ninguna diferencia, él era nuestro hombre".

El segundo fue con un ex funcionario del Departamento de Estado, con quien recientemente había compartido una entrevista de radio en Rusia. Después, cuando estábamos conversando, comenté: "Es posible que le interese saber que he recopilado experiencias de Putin de numerosas personas, algunas durante el período de varios años, y todos dicen que nunca tuvieron experiencias negativas con Putin y que no hubo evidencias de intentos de soborno". Con firmeza me respondió: "Nadie ha sido capaz de poner cargos de sobornos contra Putin". 

Desde 2001 hasta hoy, he visto la campaña de desprestigio que los mass media de EEUU han montado contra Putin... incluso acusaciones de asesinatos, envenenamientos, y hasta lo han comparado con Hitler. Hasta ahora nadie ha podido proporcionar ninguna prueba concreta para realizar tamañas acusaciones. Durante este tiempo, he viajado por toda Rusia varias veces todos los años, y he visto el país cambiar lentamente bajo el liderazgo de Putin. Se redujeron los impuestos, la inflación disminuyó, y las leyes se ponen lentamente en su lugar. Las escuelas y los hospitales comenzaron a mejorar. Las pequeñas empresas fueron creciendo, la agricultura estaba mostrando mejoría, y las tiendas estaban surtidas con todo tipo de alimentos. Los problemas de alcohol eran menos evidentes, fumar fue prohibido dentro de los edificios, y la esperanza de vida comenzó a aumentar. Las autopistas se extendían por todo el país, nuevas vías y trenes modernos aparecieron incluso en lugares lejanos, y el sector bancario se volvía cada vez más confiable. Rusia empezaba a parecerse a un país decente; sin duda no hasta donde los rusos esperaban que fuera a largo plazo, pero mejorando de forma progresiva por primera vez en mucho tiempo.

Centro de Negocios de Moscú
Mis viajes a Rusia en 2013 y 2014
Además de San Petersburgo y Moscú, en septiembre viajé a los montes Urales, y pasé un tiempo en Ekaterimburgo, Chelyabinsk y Perm. Viajé entre las ciudades a través de coche y tren; los campos y los bosques se veían saludables, pequeñas ciudades lucían nuevas fachadas y construcciones. Hoy los rusos se parecen a nosotros los estadounidenses (obtenemos la misma ropa de China). Aquellos bloques viejos de viviendas de hormigón de la época de Khrushchev están dando paso a nuevos complejos residenciales privados, que son preciosos. Centros comerciales de gran altura, buenos hoteles y grandes restaurantes son ahora un lugar común. Y los rusos de clase trabajadora los frecuentan. Viviendas particulares de dos y tres pisos bordean estas ciudades rusas lejos de Moscú. Visitamos nuevos museos, edificios municipales y grandes supermercados. Las calles están en buen estado, las autopistas son nuevas y ahora tienen buena señalización; las estaciones de servicio se parecen a aquellas que salpican las carreteras americanas. En enero fui a Novosibirsk, en Siberia, donde observé una arquitectura similar. Las calles se mantenían transitables con un quitanieves constante, iluminación moderna mantenía la ciudad iluminada toda la noche, han aparecido un montón de nuevos semáforos (con cuenta regresiva para el cambio de color). Es asombroso para mí cuánto progreso Rusia ha hecho en los últimos 14 años desde que un hombre desconocido sin experiencia entró a la presidencia de Rusia y se hizo cargo de un país que estaba vacío en su interior.



Entonces, ¿por qué nuestros líderes y medios degradan y demonizan a Putin y a Rusia ?

Al igual que Lady Macbeth, ¿Por qué protestan tanto?

Los psicólogos nos dicen que las personas (¿y los países?) proyectan a los demás lo que no quieren ver en sí mismos. Otros cargan con nuestra "sombra" cuando rehusamos a tomarla como nuestra. Nosotros otorgamos a los demás los mismos rasgos que estamos horrorizados a reconocer en nosotros mismos.

¿Podría ser por eso que constantemente encontramos fallos a Putin y Rusia?

¿Podría ser que proyectamos en Putin los pecados de nosotros mismos y de nuestros líderes?

¿Podría ser que condenamos la corrupción de Rusia, actuando como si la corrupción de nuestro mundo de la empresa no existiese?

¿Podría ser que condenemos la violación de los derechos humanos y la cuestión LGBT, sin encarar el hecho de que tampoco lo hemos resuelto nosotros?

¿Podría ser que acusemos a Rusia de "reconstituir la URSS" porque queremos seguir siendo el país "hegemónico" del mundo?

¿Podría ser que proyectamos comportamientos nacionalistas en Rusia, porque es eso en lo que nos hemos convertido los estadounidenses y no queremos hacerle frente?

¿Podría ser que proyectamos el belicismo en Rusia, debido a lo que han hecho nuestras últimas administraciones?

Algunos de ustedes estuvieron alrededor de Putin en años pasados. Por favor, compartan sus opiniones, a favor y en contra. La confidencialidad estará asegurada. Es importante desarrollar una imagen compuesta de este líder demonizado y obtener las cosas claras. Estoy bastante segura de que el 99% de quienes lo critican severamente en los principales medios de comunicación no han tenido ningún contacto personal con él en absoluto. Ellos basan sus artículos en rumores, rumores y fabricación, o leen guiones que otros han escrito sobre sus tele-apuntadores. Así es como nuestra nación recibe su "noticia", tal como es.

Existe un conocido código de buena ética entre nosotros: ¿Es la verdad? ¿es justo? ¿Contribuye a reforzar la amistad y la buena voluntad? ¿Será beneficioso para todos los interesados?

Me parece que si los líderes de nuestra nación se comprometieran a usar estos cuatro principios en las relaciones internacionales, el mundo podría operar de una manera completamente diferente, y los seres humanos en este planeta podrían vivir en mejores condiciones de lo que lo hacen hoy en día.

Como siempre serán apreciados sus comentarios. Por favor, reenvíe este informe a tantos amigos y colegas como le sea posible.

Publicado en: Russia: Other Points of View (21/04/2014)

Traducción: Geopolítica Multipolar

NOTAS:

[1] Hipocorístico de Vladímir (N. del T.).

3 comentarios:

  1. Excelente analisis, te felicito

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  2. Buen artículo, Gracias.....lo compartiré........

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  3. El país es su cortijo, por lo que no necesita qudarse con nada: todo está a su disposición, para cuando lo necesite (incluído el polonio 210) -https://es.wikipedia.org/wiki/Envenenamiento_de_Aleksandr_Litvinenko-

    Desde hace años, en Europa sólo dos políticos han dado una cierta sensación de seriedad y (repito) eficacia: La Sra. Merkel, y el Sr. Putin. Cada uno a su estilo.

    Mientras que Merkel debe practicar un difícil encaje de bolillos cada mañana, para seguir en el cargo, El Sr. Putin es un autócrata eficaz, cercano a los usos y abusos de la KGB.

    Pero eficaz, al fin. Y seguramente beneficioso para Rusia..

    Lo malo de los autócratas -como pasó con Chavez- es la casi imposibilidad de encontrar un sucesor a su altura.

    ..Larga vida para el Sr. Putin, y que los rusos no tengan que soportar las penurias de un Maduro a la rusa.

    ;)

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