sábado, 17 de enero de 2015

Geopolítica de Rusia: una lucha permanente

Por Dr. George Friedman

La característica que define a Rusia es su vulnerabilidad. Al contrario que el corazón o región cardial de la mayoría de los Estados relativamente defendibles, el núcleo de Rusia se limita a la región del Gran Principado medieval de Moscovia. No cuenta con ningún río, océano, ni con pantanos o montañas que marquen sus fronteras; solamente confía en el clima relativamente inhóspito y los bosques para su defensa. La historia rusa es una crónica de la agonía por la supervivencia de una invasión tras otra.

Tradicionalmente estas invasiones han venido de dos direcciones. La primera venía de las estepas: enormes praderas abiertas que conectan Rusia con Asia Central y más allá; es el camino que usaron los mongoles. La segunda proviene de la Llanura Norteuropea, que trajo a Rusia innumerables invasiones desde los Caballeros Teutónicos hasta la máquina de guerra Nazi.

Amenazas geográficas de Moscovia




































Para hacer frente a estas vulnerabilidades, Rusia se extendió en tres fases. En la primera fase, Rusia
no se expandió hacia los corredores de invasión para establecer zonas de amortiguamiento, sino lejos de ellas para establecer un reducto. A finales del siglo XV, bajo Iván III, Rusia se arrastró ligeramente hacia el oeste y se asentó en los Pantanos de Pinsk, que separaban a Rusia de la región de Kiev. Pero el principal volumen de expansión rusa durante este período fue hacia el norte en dirección al Ártico y al nordeste hacia los Urales.

Muy poco de este territorio puede designarse como útil. La mayoría lo conformaba la taiga o el sistema de tundra y estaba muy poco poblado. Pero para Rusia era la única tierra fácil de tomar. También significó un crecimiento natural para la Moscovia original, que estaba recubierta de bosques. Era un territorio defendible ya que Rusia tenía acceso a él y era su única esperanza contra los mongoles.

Los mongoles eran jinetes que dominaron las praderas con las fuerzas de su rápida caballería ligera. Su poder, aunque sólido, disminuía cuando entraban en los bosques y el valor de sus caballos, sus multiplicadores de fuerza, decaía. Los mongoles tenían que combatir fuerzas de infantería en los bosques, donde la ventaja estaba del lado del defensor.

Fases de la expansión rusa



































La segunda fase de expansión fue mucho más agresiva. Y arriesgada. En la mitad del siglo XVI, bajo el poder de Iván IV ("el terrible"), Rusia finalmente cerró la ruta de invasión mongola. Rusia empujó hacia el sur y el este, a lo más profundo de las estepas, y no se detuvo hasta que llegó a los Urales en el este y al Mar Caspio y las montañas del Cáucaso en el sur.

Como parte de esta expansión, Rusia capturó varios lugares de gran importancia estratégica, incluyendo Astracán en el Caspio, que era la tierra de los tártaros (un viejo enemigo montado a caballo) y Grozny, que pronto se transformó en un fortín militar a los pies del Cáucaso.

También con esta expansión, Iván IV se transformó de Gran Príncipe de Moscú a Zar de todas las Rusias, advirtiendo el imperio que estaba por venir. Rusia finalmente había logrado una medida de seguridad convencional. La tenencia de las norteñas laderas del Cáucaso proporcionarían una razonable defensa frente a las amenazas de Asia Menor y Persia, mientras los millones de kilómetros cuadrados de estepas dieron luz a otra estrategia defensiva: las zonas de amortiguamiento.

Rusia (moderna, medieval o cualquier otra) no puede contar con las defensas naturales para protegerse. Los Pantanos de Pinsk eran pequeños y en muchos casos podían ser evitados sin mayor dificultad. No hay nadie que pueda desear un ataque desde el Ártico. Los bosques retardaron a los jinetes mongoles, pero como el predecesor de Moscovia, el Rus de Kiev, acertadamente demostró, la palabra clave fue "retrasó" no "detuvo". Los mongoles conquistaron y destruyeron el Rus de Kiev en el siglo XIII.

Eso deja zonas colchón. Cuando un país controla el territorio que lo separa de sus enemigos, aún cuando sea un territorio fácil de transitar para un ejército hostil, puede desangrarse cualquier invasión vía desgastes y ataques sobre las líneas de suministro. Tales zonas tapón, sin embargo, tienen un talón de Aquiles. Tienen poblaciones no necesariamente dispuestas a servir como Estados tapón. Mantener el control de esas zonas no sólo requiere un ejército permanente para la defensa sino también una enorme red de seguridad y de inteligencia interna para imponer el poder centralizado. Y cualquier institución de tal importancia para la supervivencia del Estado debe estar muy estrechamente controlada también. Establecer y mantener zonas de amortiguamiento no sólo hace que Rusia parezca agresiva a sus vecinos, sino que también obliga a realizar purgas y extender el terror contra sus propias instituciones a fin de mantener el imperio.

La tercera fase de la expansión se ocupó de la última ruta de invasión: la occidental. En el siglo XVIII, bajo Pedro y Catalina la grande, el poder ruso presionó hacia el oeste, conquistando Ucrania hacia el suroeste y empujando hacia los Cárpatos. También movió la frontera rusa hacia el oeste, incorporando los territorios bálticos y afianzando un flanco ruso en el Mar Báltico. Moscovia y el Zarato de Rusia eran ahora conocidos como el Imperio ruso.

Sin embargo, aparte del pivote en los Cárpatos, Rusia no logró unas fronteras verdaderamente defendibles. Las expansiones a los mares Báltico y Negro acabaron con la amenaza externa de los cosacos y baltos de épocas pasadas, pero al precio de convertir esas amenazas externas en unas internas. Rusia asimismo se extendió tan lejos y tan rápido que mantener el imperio unido social y militarmente se volvió un desafío monumental y continuo (hoy Rusia está tratando con el hecho de que los rusos étnicos son a duras penas una mayoría en su propio país). Todo esto para lograr una apariencia de seguridad mediante el establecimiento de zonas de amortiguamiento.

Pero ése es un problema de administración imperial. En última instancia, la amenaza multidireccional define el problema geopolítico de Moscovia. Había una amenaza constante desde las estepas, pero también había una amenaza constante desde el oeste, ya que la Llanura Norteuropea permitió pocas defensas naturales y permitiría por tanto que poblaciones más grandes pudieran desplegar cuantiosas unidades de infantería (y pudieran, como hicieron los suecos, usar el poder naval para desembarcar fuerzas contra los moscovitas). Los bosques proporcionaron un grado de protección, como lo hicieron el enorme tamaño del territorio de Rusia y su clima, pero al final los rusos enfrentaron amenazas de al menos dos direcciones. El manejo de estas amenazas mediante el estableciendo de zonas colchón, hizo que Rusia cayera en un acto de malabarismo perpetuo: este vs oeste, interior vs exterior.

La geografía del Imperio ruso legó ciertas características. La más importante es que el imperio fue (y aún sigue siendo) muy poco asentado. Incluso hoy, inmensas áreas de Rusia están despobladas mientras en el resto del país la población está ampliamente distribuida en pueblos y ciudades pequeñas y en menor medida concentrada en grandes áreas urbanas. La parte europea de Rusia es la más densamente poblada, pero en su expansión Rusia decidió reasentar poblaciones de rusos étnicos y a su vez grandes minorías fueron asimiladas por el camino. Aunque Moscú y sus alrededores son ciertamente vitales, el predominio de la vieja Moscovia no es decididamente ninguna defensa.

Densidad de población de Rusia





























El resultado es un choque constante, enquistado dentro del Imperio ruso de forma perpetua, impulsado principalmente por su tamaño y los desafíos de transporte. El imperio ruso, incluso sin Siberia, es una enorme masa de tierra situada muy al norte. Moscú está a la misma latitud que Terranova mientras que los graneros de Rusia y Ucrania están en la latitud del estado de Maine, lo que provoca una estación de cultivo sumamente corta. Aparte de limitar el tamaño de la cosecha, el clima limita la eficacia del transporte: llevar la cosecha desde la granja hasta los mercados distantes es una difícil tarea y también lo es el suministro a grandes poblaciones urbanas lejos de las granjas. Éste es el principal problema de la economía rusa. Rusia puede crecer lo suficiente como para alimentarse (soberanía alimentaria), pero no puede transportar eficazmente lo que crece en las granjas y llevarlo a las ciudades y a los límites yermos del imperio antes de que la comida se estropee. E incluso cuando puede transportarlo, los costos de transporte hacen inalcanzables los precios de los comestibles.

La distribución de la población también crea un problema político. Como resultado del problema logístico, la población tiende a distribuirse más cerca de las zonas de cultivo y en ciudades más pequeñas a fin de evitar grandes recargos en el sistema de transporte. Sin embargo, estas poblaciones en el oeste y sur de Rusia tienden a ser pueblos conquistados. Por lo que los pueblos conquistados tienden a distribuirse en base a una lógica económica, mientras que la necesidad de transportar comida al corazón demográfico ruso va en contra de esa lógica.

Ante la opción de aceptar una hambruna en las ciudades o llevar a la miseria económica a las regiones productoras (ordenando la venta de alimentos en centros urbanos a valores por debajo de los precios de mercado), los líderes rusos tienden a seleccionar la última opción. Iósif Stalin hizo precisamente esto en sus esfuerzos por forjar y apoyar una población urbana e industrializada. Tal penalidad económica impuesta por la fuerza a las minorías conquistadas sólo dobló la necesidad por un aparato de seguridad férreamente controlado.

La geografía del país significó que Rusia o bien tendría un gobierno centralizado (así como su sistema económico) o se desmembraría, destrozada por movimientos nacionalistas, levantamientos campesinos e inanición de las poblaciones urbanas. El proceso de urbanización, y mucho menos la industrialización, habrían sido imposibles sin un poder centralizado fuerte. De hecho, el Imperio ruso o la Unión Soviética habrían sido imposibles. La tendencia natural del imperio y de Rusia misma es hacia la desintegración. Por consiguiente, para permanecer unida tenía que tener una burocracia centralizada ligada al dominio autocrático de la capital nacional y un inmenso aparato de seguridad que obligase al país y al imperio a permanecer unidos. La historia de Rusia es la de controlar las inherentemente poderosas fuerzas centrífugas desgarrando la estructura del país.

Rusia, por tanto, tiene dos principales problemas geopolíticos. El primero es mantener el imperio unido. Pero la creación de ese imperio plantea un segundo problema: mantener la seguridad interna. Debe mantener unido el imperio y defenderlo al mismo tiempo, y el logro de un objetivo tiende a socavar los esfuerzos por alcanzar el otro.

Imperativos geopolíticos

Para asegurar el núcleo o heartland de Moscovia, Rusia debe:

· Extenderse hacia el norte y el este para afianzar un reducto en territorio climáticamente hostil que está en parte protegido por los Urales. De esta manera, incluso en el peor de los casos (es decir, Moscú es conquistado), hay todavía una "Rusia" desde la cual potencialmente resurgir.

· Expandirse en dirección sur al Cáucaso y al sudeste hacia el interior de las estepas con el fin de obstaculizar las invasiones de origen asiático. Cuando las circunstancias lo permiten, adentrarse lo más profundamente posible en Asia Central y Siberia para profundizar este bastión.

· Expandirse hacia el oeste tanto como sea posible. No detenerse en el suroeste hasta alcanzar los Cárpatos. En la Llanura Norteuropea no detenerse nunca. Una mayor penetración aumenta la seguridad no sólo en términos de zonas colchón; la Llanura Norteuropea se va estrechando de forma progresiva en dirección oeste, haciendo su defensa cada vez más fácil.

· Manejar el imperio con terror. Dado que la inmensa mayoría del territorio ruso no es realmente ruso, se requiere una mano muy dura para impedir que las numerosas minorías afirmen el control regional o se alineen con fuerzas hostiles.

· Expandirse hacia puertos de aguas calientes que tengan acceso a mar abierto para contrarrestar los problemas económicos que sufre un imperio puramente terrestre.

Dada la geografía del heartland ruso, podemos ver por qué los rusos intentarían extenderse como lo hicieron. Vulnerables a un ataque desde la Llanura Nordeuropea y desde Asia Central y las estepas europeas simultáneamente, Rusia no podía resistir un ataque desde una dirección, y mucho menos desde dos. Aparte del problema militar, la capacidad del Estado para mantener el control del país bajo tal presión era dudosa, como lo era la capacidad de alimentar el país bajo circunstancias normales (y mucho menos durante la guerra). Asegurar el Cáucaso, Asia Central y Siberia fue la primera y más fácil parte de tratar con este embrollo geográfico.

La expansión occidental no era tan "simple". No importa cuán al oeste los rusos se desplazaran en la llanura europea, no había ningún punto al que ellos pudieran anclarse eficazmente. En última instancia, la última línea de defensa eficaz es el espacio de 650 kilómetros (también conocido como Polonia) entre el Mar Báltico y las montañas de los Cárpatos. Más allá de la cual las llanuras se ensanchan hasta tal punto que una defensa convencional es imposible ya que hay demasiado espacio abierto que defender. Por eso la Unión Soviética presionó todo el camino hasta el río Elba.

En su apogeo, la Unión Soviética logró todos menos su imperativo final de afianzar el acceso al océano. La URSS se ancló en los Cárpatos, el Mar Negro, el Cáucaso y los Urales, todos los cuales protegían sus flancos sur y suroeste. Siberia protegía su frontera oriental con un inmenso vacío. Más al sur, Rusia se ancló profundamente en Asia Central. Los rusos tenían fronteras defendibles por todas partes excepto en la Gran llanura europea, por eso la necesidad de ocupar Alemania y Polonia.

El río Vístula sería la frontera occidental más factible de Rusia, entre el Báltico y los Cárpatos. La Unión Soviética llegó hasta el río Elba, instalando en sus fronteras uno de sus satélites, la República Democrática Alemana (RDA).






























Estrategia del Imperio ruso

El imperio ruso moderno enfrenta tres regiones fronterizas separadas: Siberia, Asia Central y el Cáucaso (ahora estados principalmente independientes), y Europa Occidental.

En primer lugar, Siberia. Sólo hay una línea ferroviaria que conecta Siberia con el resto del imperio, y desplegar una fuerza militar allí es difícil si no imposible. De hecho, el riesgo en el Lejano Oriente de Rusia es ilusorio. El Ferrocarril TransSiberiano (FTS) discurre en dirección este-oeste, con la línea principal Baikal-Amur formando un bucle. El FTS es de vital importancia para Siberia y es, en cierta medida, vulnerable. Pero un ataque contra Siberia es difícil. No hay mucho que atacar salvo el clima, mientras que el terreno y el mero tamaño de la región hace que sostenerla no sólo sea difícil sino de cuestionable relevancia. Además, un ataque más allá es imposible debido a los Urales.

Al este de Kazajistán, la frontera rusa es montañosa y de fuertes pendientes, y no hay casi ningún camino norte-sur que se interne en Rusia; los que existen pueden ser fácilmente defendidos, e incluso entonces acaban en vías muertas en regiones poco pobladas. El período sin barro o nieve dura menos de tres meses al año. Fuera de ese período, el reabastecimiento por tierra de un ejército es imposible. Es imposible para una potencia asiática atacar Siberia. Ésa es la principal razón por la que los japoneses decidieron atacar los Estados Unidos en lugar de la Unión Soviética en 1941. La única manera de atacar Rusia en esta región es por mar, como hicieron los japoneses en 1905. Podría ser entonces posible lograr un puesto en las provincias marítimas (como el krai de Primorsky o Vladivostok). Pero la explotación de los recursos de la Siberia profunda, dado el costo de la infraestructura necesaria, es prohibitivo al punto de ser prácticamente imposible.

Comenzamos con Siberia para disponer de esto como una preocupación estratégica mayor. La defensa del Imperio ruso implica un conjunto diferente de cuestiones.

Perspectiva rusa



























En segundo lugar, Asia Central. El viejo Imperio ruso y la Unión Soviética se anclaron en una serie de cordilleras vinculadas entre sí, desiertos y masas de agua en esta región que le dio una posición defensiva extraordinaria. Empezando en la frontera noroccidental de Mongolia y moviéndose al sudoeste en una línea a través de Kirguistán y Tayikistán, el imperio estaba custodiado por una prolongación norteña de la cordillera del Himalaya, las montañas Tian Shan. Moviéndose hacia el oeste a lo largo de las fronteras afgana e iraní en dirección al mar Caspio, el imperio ocupó las tierras bajas a lo largo de una frontera montañosa. Pero las tierras bajas, salvo una pequeña región en la frontera con Afganistán, eran puro desierto, intransitable para grandes fuerzas militares. Una sección de la frontera afgana era más permeable, lo que llevó a una inquietud rusa a largo plazo debido a la amenaza en Afganistán, extranjera o indígena. El Mar Caspio protegió la frontera con Irán, y en su orilla occidental empezaban las montañas del Cáucaso, que el imperio compartía con Irán y Turquía pero que eran difíciles de atravesar en cualquier dirección. El Cáucaso termina en el mar Negro, protegiendo completamente la frontera del sur del imperio. Estas regiones fueron de mucha mayor utilidad a Rusia que Siberia por lo que pudo haber valido la pena tomarlas, y por una vez la geografía realmente ayudó a Rusia en lugar de trabajar contra ella.

En último lugar, está la frontera occidental que iba desde el oeste de Odessa hacia el norte hasta el mar Báltico. Esta frontera europea era el punto vulnerable. Geográficamente, la porción sur de la frontera varió de vez en cuando, y hallar donde se encontraba la línea de demarcación era complicado. Los Cárpatos forman un arco desde Rumanía pasando por Ucrania occidental hacia Eslovaquia. Rusia controlaba el centro del arco en Ucrania. Sin embargo, su frontera no se extendió hasta los Cárpatos en Rumanía, donde una llanura separaba a Rusia de las montañas. Esta región es conocida como Moldavia o Besarabia, y cuando la región pertenece a Rumanía, representa una amenaza a la seguridad nacional rusa. Cuando está en manos rusas, le permite a los rusos anclarse en los Cárpatos. Y cuando es independiente, como lo es hoy en la forma del Estado de Moldavia, entonces puede servir como una zona tapón o como un punto de fricción. Durante la alianza con los alemanes en 1939-1941, los rusos tomaron esta región como lo hicieron de nuevo después de la Segunda Guerra Mundial. Pero siempre existe el peligro de un ataque desde Rumanía.

Pero éste no es el punto más vulnerable para Rusia. Ese está más al norte, entre el límite norte de los Cárpatos y el mar Báltico. Este hueco, en su punto más estrecho, casi llega a los 500 kilómetros, discurriendo al oeste de Varsovia desde la ciudad de Elblag al norte hacia Cracovia en el sur, ambas en Polonia. Este es el punto más estrecho en la llanura del norte de Europa y a grandes rasgos la ubicación de la frontera imperial rusa antes de la Primera Guerra Mundial. Detrás de este punto, los rusos controlaban Polonia oriental y los tres países bálticos.

El peligro para Rusia es que la llanura norte alemana se extiende como un triángulo hacia el este desde éste punto. A medida que el triángulo se ensancha, las fuerzas rusas se van haciendo cada vez más delgadas. Así que una fuerza que ataca desde el oeste a través de la llanura se enfrenta a una geografía en expansión que adelgaza las fuerzas rusas. Si los invasores concentran sus fuerzas, pueden abrirse paso hacia Moscú. Ése es el habitual miedo ruso: a falta de barreras naturales, cuanto más al este se mueven los rusos más amplio será el frente y por lo tanto mayor la ventaja para el atacante. Los rusos enfrentaron tres ofensivas a lo largo de este eje tras la formación del Imperio: Napoleón, Guillermo II y Hitler. Guillermo se centró en Francia por lo que no se dirigió a Rusia con todo su potencial, pero Napoleón y Hitler sí lo hicieron, ambos casi derrocando Moscú en el proceso.

A lo largo de la llanura nordeuropea, Rusia tiene tres opciones estratégicas:

1. Utilizar la profundidad geográfica y el clima de Rusia para absorber la fuerza enemiga y entonces derrotarla, como hizo con Napoleón y Hitler. Después del hecho ésta parece la solución, excepto que siempre es una corta marcha y los asaltantes devastan los campos. Es interesante especular lo que hubiera pasado en 1942 si Hitler hubiese continuado su marcha por la Gran llanura europea hacia Moscú, en lugar del cambio hacia el sur para atacar Stalingrado.

2. Hacer frente a una fuerza atacante desplegando grandes unidades de infantería posicionadas estáticamente en la frontera y desangrar el atacante hasta la muerte, como intentaron hacer en 1914. A primera vista esta parece ser una opción atractiva debido a la mayor demografía de Rusia (mayores reservas de soldados) en comparación con sus enemigos europeos. En la práctica, sin embargo, es una opción peligrosa debido a las volátiles condiciones sociales del imperio, donde una situación de debilidad del aparato de seguridad pudiera causar el derrumbe del régimen en una revuelta de soldados como pasó en 1917.

3. Empujar la frontera ruso/soviética tan al oeste como sea posible para crear todavía otra zona tapón contra el ataque, como los soviéticos hicieron durante la Guerra Fría. Ésta es obviamente una opción atractiva, ya que crea profundidad estratégica y aumenta las oportunidades económicas. Pero también difumina los recursos rusos extendiendo estados de seguridad en Europa Central y aumentando considerablemente los costos de defensa, que finalmente quebraron la Unión Soviética en 1992.

Rusia contemporánea

La mayor ampliación del Imperio ruso se produjo bajo el poder soviético de 1945 a 1989. Paradójicamente, esta expansión precedió el derrumbe de la Unión Soviética y la reducción de Rusia a sus fronteras actuales. Cuando nos fijamos en la Federación Rusa de hoy, es importante entender que se ha retraído esencialmente a las fronteras que el Imperio ruso tenía en el siglo XVII. Mantiene la vieja Moscovia más las tierras tártaras al sudeste así como Siberia. Ha perdido sus amortiguadores occidentales en Ucrania y el Báltico y su punto de apoyo en el Cáucaso y en Asia Central.

Para entender esta espectacular expansión y su correspondiente contracción, necesitamos centrarnos en la estrategia soviética. La Unión Soviética era una entidad terrestre que dominaba el corazón de Eurasia pero sin libre acceso al océano. Ni el Báltico ni el mar Negro permiten que Rusia tenga acceso a la navegación oceánica libre porque estos mares están bloqueados por los estrechos Skagerrak y los estrechos turcos, respectivamente. Mientras que Dinamarca y Turquía sigan siendo miembros de la OTAN, las posiciones rusas en San Petersburgo, Kaliningrado, Sevastópol y Novorossíisk son militarmente dudosas.

Hubo muchas causas del derrumbe soviético. Algunas fueron:

- La excesiva expansión de fuerzas a Europa Central, que drenaron la capacidad de la Unión Soviética de controlar la región mientras la aprovechaba económicamente. Se convirtió en una pérdida absoluta. Esta sobre-expansión creó costosos problemas logísticos además del costo que suponía el despliegue militar. La extensión de la tradicional estructura administrativa rusa difuminó la propia estructura administrativa de Rusia y convirtió un rentable imperio en una carga económica masiva.

- Creando una supuesta amenaza al resto de Europa que obligó a los Estados Unidos a desplegar una gran fuerza y a armar a Alemania. Esto a su vez obligó a los rusos al rearme militar masivo que minó su economía, que era menos productiva que la economía estadounidense debido a su inherente problema agrícola y porque el costo del transporte interno se combinó con la falta de acceso al océano, haciendo el comercio marítimo soviético (y ruso) imposible. Dado que el comercio marítimo es más barato que el comercio por tierra y permite acceso a los mercados globales, la Unión Soviética siempre operó con una desventaja económica extrema ante sus competidores occidentales y asiáticos.

- Entrar en una carrera armamentística con países mucho más ricos, con los que sólo podía competir desviando recursos de la economía civil, tanto materiales como intelectuales. Las mentes más privilegiadas entraron en el complejo militar-industrial, haciendo que la estructura administrativa y económica de Rusia se desmoronase.

Países del Pacto de Varsovia




























En 1989 la Unión Soviética perdió el control de Europa del Este y en 1992 la propia Unión Soviética colapsó. Rusia retrocedió entonces principalmente a sus fronteras del siglo XVII, sólo que retuvo el control de Siberia, lo cual es a la vez geopolíticamente irrelevante o una obligación. Rusia ha perdido toda Asia Central, y su posición en el Cáucaso se ha vuelto tenue. Si Rusia hubiera perdido Chechenia, su flanco oriental se hubiera perdido completamente en el Cáucaso, dejando a Rusia sin un ancla geopolítica.

El espacio entre Kazajistán en el este y Ucrania en el oeste, al igual que el punto más estrecho en la gran llanura europea, es de sólo 450 kilómetros de ancho. También contiene el corazón industrial de Rusia. Rusia ha perdido Ucrania, por supuesto, y Moldavia. Pero la reducción geopolítica más grave de Rusia ha sido en la llanura nordeuropea, donde se ha retirado del Elba en Alemania a un punto a menos de 150 kilómetros de San Petersburgo. La distancia desde la frontera de una Bielorrusia independiente a Moscú es de casi 400 kms.

Para entender la situación rusa, es esencial entender que Rusia en cierta medida ha vuelto a la posición estratégica de la última Moscovia. Su flanco hacia el sureste es relativamente seguro, ya que China no muestra ninguna inclinación a aventurarse en las estepas, y ningún otro poder está en posición de desafiar a Rusia desde esa dirección. Pero en el oeste, en Ucrania y en el Cáucaso, la retirada rusa ha sido asombrosa.

En primer lugar, necesitamos recordar por qué se extendió Moscovia. Habiendo tratado con los mongoles, los rusos tenían dos intereses estratégicos. El más inmediato era afianzar sus fronteras occidentales absorbiendo a Lituania y anclar a Rusia tan al oeste en la gran llanura del norte de Europa como fuese posible. Su segundo interés estratégico era afianzar la frontera del sudeste de Rusia contra las amenazas potenciales desde las estepas absorbiendo a Asia Central así como Ucrania. Sin eso, Moscovia no podía resistir un avance desde ninguna dirección, por no hablar de las dos direcciones a la vez.

Se puede decir que nadie tiene la intención de invadir Rusia. Desde el punto de vista ruso, la historia está llena de dramáticos cambios de intención, particularmente en Occidente. Lo impensable le ocurre  a Rusia una o dos veces por siglo. En su configuración actual, Rusia no puede esperar sobrevivir a cualesquiera que sean las sorpresas que están por venir en el siglo XXI. Moscovia era ofensiva porque no tenía una buena posición defensiva. Lo mismo ocurre con la Rusia actual. Habida cuenta de que una alianza Occidental, la OTAN, está hablando seriamente de establecer una presencia dominante en Ucrania y en el Cáucaso, y de hecho ya ha establecido una presencia en los Bálticos, forzando a Rusia muy atrás donde el triángulo se ensancha, con su flanco sur potencialmente expuesto a Ucrania como posible miembro de OTAN, los rusos deben encontrar su posición francamente grave. Como con Napoleón, Guillermo y Hitler, la iniciativa está en las manos de otros. Para los rusos, el imperativo estratégico es eliminar esta iniciativa o, si eso resulta imposible, anclar a Rusia tan firmemente como sea posible en barreras geográficas naturales, concentrando toda la fuerza disponible en la Gran llanura europea con la menor sobre-extensión posible.

A diferencia de países como China, Irán y los Estados Unidos, Rusia no ha logrado sus imperativos geopolíticos estratégicos. Al contrario, ha retrocedido de ellos:

- Rusia mantiene el Cáucaso norte, pero ya no alardea de una penetración profunda más allá de las montañas, como Georgia y Armenia. Sin esos territorios Rusia no puede considerar este flanco seguro.

- Rusia ha perdido su ancla en las montañas y desiertos de Asia Central y así no puede bloquear o interrumpir (o incluso monitorear) cualquier desarrollo de acontecimientos en su sur profundo que podría amenazar su seguridad.

- Rusia conserva Siberia, pero debido a la hostilidad climática y geográfica de la región, esta carece de importancia en términos de seguridad (sin embargo, sí es importante desde el punto de vista económico).

- Las pérdidas rusas de Ucrania y Moldavia permiten la intrusión de otros poderes y el ascenso de un potencial rival ucraniano en su patio trasero. Los poderes al otro lado de los Cárpatos se posicionan para aprovecharse de esta geografía política.

- Los estados bálticos han restablecido su independencia, y los tres están situados al este y al norte de la línea entre los Cárpatos y el mar Báltico (o sea, la línea defensiva final en la Gran llanura europea). Su presencia en una alianza hostil es inaceptable. También lo es una Bielorrusia independiente o incluso neutral (también en el lado equivocado de esa línea).

Los objetivos más amplios, como tener un puerto no bloqueado por estrechos marítimos controlados por otros países, podrían haber sido perseguidos por los soviéticos. Hoy tales metas están muy lejos del alcance ruso. Desde el punto de vista ruso, crear una esfera de influencia que devuelva a Rusia a sus relativamente defendibles fronteras imperiales es imprescindible.

Obviamente, las fuerzas de los países periféricos así como los grandes poderes de fuera de la región se resistirán. Para ellos, es preferible una Rusia débil y vulnerable, ya que una Rusia fuerte y segura de sí misma desarrolla otras apetencias que podrían empujarla a proyectarse a través del estrecho de Skagerrak hacia el mar del Norte, a través de los estrechos turcos hacia el Mediterráneo y a través del estrecho de La Pérouse hacia Japón y más allá.

El principal problema estratégico de Rusia es este: que es geopolíticamente inestable. El Imperio ruso y la Unión Soviética nunca fueron verdaderamente seguros. Uno de los problemas era la Gran llanura europea. Pero el otro, muy real y difícil de resolver, era el acceso al sistema de comercio global a través de los océanos. Y detrás de esto estaba la debilidad económica rusa debido a su gran tamaño y a su falta de capacidad para el transporte de productos agrícolas a lo largo del país. No importa el interés y la voluntad nacional mostrados, la inherentemente insuficiente infraestructura de Rusia debilita su cohesión interna constantemente.

Rusia debe dominar el Heartland de Eurasia. Cuando lo haga, querrá más. Cuanto más lo quiera más deberá afrontar su debilidad económica interna y la inestabilidad social, que no pueden apoyar sus ambiciones. Entonces la Federación Rusa deberá contraerse. Este ciclo no tiene nada que ver con la ideología o el carácter ruso. Tiene todo que ver con la geografía, que a su vez genera ideologías y moldea el carácter.

Rusia es Rusia y debe enfrentarse a su lucha permanente.


Publicado originalmente en inglés en el think tank norteamericano de inteligencia y espionaje "Stratfor", el 15/10/2009.

Traducción de Geopolítica Multipolar.

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