miércoles, 25 de marzo de 2015

Iskander, el misil que le quita el sueño a la OTAN

Rango de acción de un misil Iskander situado en el enclave ruso de Kaliningrado.

























En 2011, Rusia anunciaba sus planes de desplegar sus sistemas de misiles Iskander en la región de Kaliningrado, un enclave ruso en Europa central. Acto seguido, EE.UU. abandonaba su plan de montar instalaciones de defensa antimisiles en este país con el apoyo de la OTAN.

Y aquella no era la primera vez que los rusos utilizaba estos misiles para frenar la expansión de la OTAN hacia el Este. Ya en 2008, una Rusia en manos de Dmitry Medvedev estaba dispuesta a ubicarlos en Kaliningrado en respuesta a los sistemas de defensa antimisiles de EE.UU. en Europa Oriental. Y aún antes, en 2005, la posibilidad de suministrar complejos Iskander a Siria fue percibido negativamente por Israel y Estados Unidos.


Todavía no se habían dado a conocer las características del Iskander, pero con su aparición en escena Rusia ya fue acusada de desestabilizar la situación en Europa, amenazar a una serie de países y violar los tratados y acuerdos. ¿Por qué este misil desata tal histeria? La razón es sencilla: garantiza la destrucción del objetivo.






















Iskander: alta precisión e imposible de derribar

La URSS empezó a desarrollar los misiles Iskander (SS-26 Stone, en la nomenclatura empleada por la OTAN) a principios de la década de los 70 y su primera prueba se llevó a cabo en 1995.

Estos cohetes, que van montados sobre vehículos de ocho ruedas, tienen una velocidad de alcance de hasta 500 kilómetros en la versión Iskander-M (algo menos de 300 en su versión para la exportación). Además, pueden volar a muy alta o superbaja altura, en función de su versión y objetivo.

Otra de sus grandes ventajas es su capacidad para burlar las defensas antimisiles. La superficie del Iskander tiene un recubrimiento nanoestructurado que le hace invisible a los radares enemigos. Además, la trayectoria de Iskander realiza maniobras impredecibles con sobrecargas de 20-30G. Un misil de crucero como este, que sigue estrictamente una ruta sin la ayuda de sus propios sensores, solo puede ser derribado físicamente, pero actualmente no existen misiles capaces de esto ni hay perspectivas de que existan en un futuro próximo.

Además, el Iskander cuenta con una doble garantía de impacto, ya que está diseñado para portar dos misiles y puede lanzarlos casi simultáneamente. Los ingenieros rusos están seguros de que el lanzamiento de dos misiles Iskander de distintas versiones, con diferentes sistemas de orientación y trayectoria de vuelo, garantiza un impacto seguro en el objetivo.

Publicado en: ONE Magazine (21/03/2015)

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